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Visita a los Países Bálticos: un mensaje de paz, reconciliación y esperanza en el futuro

CNS photo/Paul Haring
El Papa Francis saluda a una mujer antes de celebrar una misa en Freedom Square en Tallin, Estonia, el 25 de septiembre
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Después de un siglo desde su independencia, el Papa Francisco visitó los Países Bálticos del 22 al 25 de septiembre, y celebró encuentros con los jóvenes, el clero y los ancianos, además de con los hermanos de las demás comunidades cristianas. Por otra parte, el Sínodo de los Obispos fue “refundado” con la nueva Constitución apostólica Episcopalis communio.

Texto — Giovanni Tridente, Roma

Un abrazo de paz, reconciliación y esperanza, ha llevado el Papa Francisco a las poblaciones de los Países Bálticos en su intenso viaje del 22 al 25 de septiembre visitando Lituania, Letonia y Estonia, en significativa coincidencia con el centenario de la independencia de los tres países. No han faltado conmovedores momentos en los que el Papa ha rendido homenaje, con los gestos y con las palabras, a tantas personas que con su sacrificio, a cosa de la vida y de persecuciones, han hecho posible que aquellos pueblos vivan hoy en paz y libertad.
Sin embargo –ha sido el mensaje central del Papa Francisco- es precisamente en los tiempos de oscuridad, violencia y persecución cuando “la llama de la libertad no se extingue”, sino que inspira un movimiento de esperanza para el futuro, permitiendo, con la gracia de Dios, construir sociedades más justas y fraternas.

Lituania
La primera etapa le ha llevado a Vilnius, en Lituania, donde se ha concentrado en la armonización de las diferencias, invitando a acometer el camino de la apertura y de la comprensión, y extraer fuerzas del pasado. El mismo pasado que ha permitido no sucumbir como naciones, prestando atención, no obstante, a los jóvenes, que son el futuro pero también el presente “si permanecen unidos a las raíces del pueblo”.

Al reunirse con los jóvenes y escuchar los testimonios de dos de ellos que, gracias al apoyo de la comunidad cristiana, han conseguido vivir la vida cotidiana orientados hacia Cristo también en la enfermedad, Francisco ha dicho: “Seguir a Jesús es una aventura apasionante, que llena nuestra vida de sentido, que nos hace sentir parte de una comunidad que nos anima, de una comunidad que nos acompaña, que nos compromete a servir”. Por lo que, “queridos jóvenes, vale la pena seguir a Cristo, ¡vale la pena!”.

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