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VIII Centenario de la Catedral de Burgos: Una fe hecha cultura

Catedral de Burgos. Foto aérea
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El año que viene se cumplen ocho siglos de la colocación de la primera piedra de la Catedral de Burgos, auspiciada por el obispo Mauricio con el apoyo de los reyes Fernando III y Beatriz de Suabia, y Berenguela de Castilla. El hecho tuvo lugar el 20 de julio de 1221. 

Tratándose de un templo de significación tan especial en la capital burgalesa, Palabra ha querido realizar un número Especial sobre este 800 “cumpleaños” de la Catedral, y contar para ello con ilustres firmas. 

La catedral es el eje de la vida de una diócesis, y además la sede de su obispo. ¿Qué sentimientos suscita en el arzobispo de Burgos este VIII Centenario?, ha preguntado Palabra a Mons. Fidel Herráez, arzobispo de Burgos. Su respuesta ha sido de honda gratitud y alegría. “En primer lugar, un sentimiento profundo de acción de gracias a Dios por la fe que nos llega de generación en generación a través de esa cadena de siglos. Y, a la vez, un sentimiento de alegría como Iglesia misionera llamada a transmitir esa herencia a las futuras generaciones”.

En su conversación con Palabra, el arzobispo burgalés subraya la dimensión religiosa del centenario de la catedral, articulada en torno a la convocatoria de una asamblea diocesana y la celebración de un Jubileo extraordinario. Mons. Herráez invita a aprovechar la ocasión para visitar Burgos y descubrir una Iglesia viva.

Es un acontecimiento “único y singular, que la Iglesia y la sociedad burgalesa quieren celebrar y vivir con enorme ilusión”, señala el vicario general de la diócesis, Fernando García Cadiñanos. “No en vano, su preparación y organización comenzaron en 2016, encontrando su punto álgido en la creación en 2017 de una Fundación que fuera motora de los actos conmemorativos”.

El vicario general subraya que cuando la diócesis de Burgos comenzó la preparación de este VIII Centenario, inmediatamente percibió que “el acontecimiento sobrepasaba los límites puramente religiosos. La Catedral de Burgos es el icono por excelencia de la ciudad, el santo y seña por el que Burgos es conocido mundialmente”. Y añade: “El VIII Centenario de la Catedral de Burgos será una hermosa oportunidad para un crecimiento personal, social y comunitario. Una oportunidad desde los puntos de vista cultural, social, económico y turístico, y desde luego, pastoral y evangelizador. El Año Jubilar es un tiempo de gracia”.

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