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Una ley de eutanasia “desfavorece a los más vulnerables” ante la presión social

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En algunos países está planteado un debate para legalizar la eutanasia, que se presenta como una solución compasiva. Sin embargo, expertos convocados por el ForoPalabra han ofrecido consistentes argumentos para defender a los pacientes y “dar vida al final de su vida” mediante los Cuidados Paliativos, en un coloquio celebrado en Madrid.

Rafael Miner/Alicia Gómez-Monedero

El delegado de la Santa Sede en la Asociación Médica Mundial (AMM) y miembro de la Academia Pontificia para la Vida, Pablo Requena, afirmó en el debate organizado por el ForoPalabra que una ley de eutanasia como la que se impulsa en España va a “desfavorecer” a los “más vulnerables”.
A su juicio, “no es una cuestión de derechas o izquierdas. Es más, una persona de izquierdas tendría que darse cuenta de que los más vulnerables van a quedar desfavorecidos con una ley de este tipo”, aseguró Requena en el coloquio sobre ¿Qué es morir con dignidad?, celebrado en la sede del Banco Sabadell en Madrid, y presentado por Alfonso Riobó, director de la revista Palabra, convocante del acto.
“A veces, estas leyes se presentan como un modo de construir una sociedad más libre… pero, ¿es verdad? Más libre quizá para algunos pocos, pero menos libre para muchos que se encuentran en una situación de desamparo, solos, sin las condiciones necesarias para ‘vivir dignamente’ esos últimos tiempos de su vida”, añadió el médico y teólogo Pablo Requena.
A su juicio, esta ley “pretende dar la posibilidad a unos pocos de elegir libremente el momento de su muerte” y “pone un peso muy grande a miles de personas que, si esa ley existe, tendrán que preguntarse cada día por qué seguir siendo un peso para su familia y la sociedad”, con lo que supone de “carga y fuerte presión”. Según Requena, este tipo de leyes se presentan como normativas que “hacen más libre al país ya las personas”, pero invitó a preguntarse “si realmente es así”.

No ayuda a morir mejor
El ponente, profesor de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, reflexionó
de este modo en otro momento: “Cuando se habla de dignidad viene enseguida a la cabeza la idea kantiana, por la que es digno aquello que no tiene precio, que no se puede comprar y vender, y por tanto algo muy característico de la persona humana, algo que nos distingue de los animales y de las cosas. De ahí debería arrancar el discurso”.
“La eutanasia no ofrece morir con dignidad, simplemente anticipa el momento de la muerte, pero no te ayuda a morir mejor. Lo que sí ayuda a morir mejor es una atención médica adecuada, un equipo asistencial competente y compasivo, la familia y la sociedad”, señaló. Al mismo tiempo, subrayó con igual intensidad que “no es necesario hacer todo lo posible por conserva la vida: a veces se piensa que la eutanasia es necesaria para hacer frente a la obstinación terapéutica ya la medicalización extrema de la muerte, como si no tener una ley que permite la eutanasia supone que tendremos que vivir rodeados de tubos y maquinarias. No es verdad. La Medicina moderna se plantea desde hace ya más de 40 años el límite a la actuación terapéutica agresiva”.
Pablo Requena contó además algunas historias relativas a ilustres médicos belgas, holandeses y británicos con lo que ha tratado en los últimos años, con el fin de apoyar la tesis de que la eutanasia no es buena para la sociedad. Entre otros, Theo Boer, quien tras apoyar durante años las políticas de eutanasia del gobierno holandés —casi el 5 por ciento del total de muertes del año pasado en Holanda fueron por eutanasia—, ha manifestado ahora que “quien se oponía a la ley tenía razón”. En Holanda “la caridad ha desaparecido” y “la ley tiene efectos sobre toda la sociedad”, ha declarado arrepentido Boer. “Viéndolo retrospectivamente, digo que nosotros estábamos equivocados. La eutanasia se ha convertido lentamente en algo cada vez más normal y difundido”, añade.

Médicos pro-eutanasia se arrepienten
Durante el coloquio, Requena reconoció que es “muy difícil” responder a la pregunta “¿Qué es morir dignamente?” porque “la dignidad se utiliza tanto para defender como para atacar” la eutanasia. Por otra parte, al referirse a las historias mencionadas, que le han ayudado a reflexionar sobre la cuestión, comentó que un expresidente de la Asociación Médica Holandesa, a quien conoció en las reuniones de la Asociación Médica Mundial, le contó que su padre había muerto con grandes dolores. “Esta historia me hizo pensar que cada historia es única e irrepetible y uno nunca se puede meter en este paciente concreto que quizá pide que le ayuden morir. Esto me ha ayudado a saber diferenciar entre la situación personal del que puede pedir la eutanasia en un momento dado y la situación social y política de interés de un país”, señaló.
Pablo Requena formuló dos conclusiones. Primera, “los paliativos han conseguido lo que no ha logrado la bioética: unir en la práctica clínica ordinaria la mejor competencia técnica con una visión profunda del hombre y de su misterio”. Y segunda: “Los médicos en su mayoría se oponen a la eutanasia porque no es parte de la medicina”. Requena recordó que ésta es la posición de la AMM, adoptada por la 39 asamblea celebrada en Madrid, en octubre de 1987, reafirmada por la 170 Sesión del Consejo en Divonne-les-Bains, en Francia, en mayo de 2005, confirmada por la 200 sesión del Consejo de la AMM que tuvo lugar en Oslo, Noruega, en abril de 2015.
En el panorama europeo de los últimos meses, el parlamento de Finlandia, paradigma de la sociedad del bienestar, ha rechazado la legalización de la eutanasia tras cinco años de debate. También la ha rechazado Portugal, aunque por escaso margen. Y en Francia, como informó Palabra, con un debate sobre la eutanasia y suicidio asistido en pleno apogeo, 175 asociaciones han llegado a un acuerdo para suscribir doce razones contra su legalización.

“Que nos tomen más en serio”
El presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), Rafael Mota, que intervino también como ponente invitado, comenzó diciendo que venía al foro “a hablar de la vida, no de la muerte”, y aseguró por su larga experiencia diaria que “la gente no quiere morir, pero no quiere sufrir, y si no se le dan opciones…”. Con los Cuidados Paliativos afirmamos a las personas que “les vamos a ayudar a vivir hasta que se mueran”.
El doctor Mota, reelegido presidente de Secpal en junio pasado, y director médico de Programas Integrados de Cuidados Paliativos de la Fundación New Health de Sevilla, pidió a los políticos que “nos tomen más en serio”, y reveló que en los inicios de uno de los proyectos de ley, el partido político Ciudadanos les llamó para pedirles asesoramiento. Sin embargo, se han sentido “engañados” porque las sugerencias que presentaron no se han tenido en cuenta. “No nos han tomado en serio”, reiteró. Una de las alegaciones que plantearon es que las personas puedan pedir más tiempo de permiso en sus lugares de trabajo para acompañar a sus familiares moribundos, ya que actualmente solo disponen de tres días para este fin. Ahora, “muchos tienen que pedir una baja por depresión”, aseguró. “Dar vida al final de la vida”, así definió el doctor Mota los Cuidados paliativos que ofrecen los equipos de profesionales de esta especialidad, que no debe reservarse para los últimos momentos, sino que se debe solicitar “de forma más temprana” para que sea más eficaz, añadió. Rafael Mota se refirió entonces al proyecto de “ciudades compasivas”. que pretende dar formación a todos los sectores sociales: en la familia, en colegios, asociaciones, etc. Se trata de sensibilizar y formar a las personas de la calle en los procesos del final de la vida y cómo pueden ayudar a personas en su entorno. Surge en el Reino Unido y se está desarrollando por todo el mundo, también en España. A su juicio, “tenemos que crear una red para garantizar al paciente que recibirá nuestro apoyo, no solo a morir en paz, sino ayudarle a vivir con dignidad hasta que muera”, señaló.
Que cale en la sociedad
En declaraciones a Palabra, Rafael Mota recordó que desde su Asociación deseamos “transmitir un mensaje que cale en la sociedad, transmitir las múltiples experiencias profundas de vida, de intensidad de vida, que todos los que trabajamos en Cuidados Paliativos vivimos en primera persona a diario. Tenemos que hacerlo desde la Secpal, pero también desde numerosas instancias, porque juntos y unidos tendremos más fuerza”.
“Si somos capaces de llegar a la gente de la calle, transmitiendo esos valores que hemos ido aprendiendo en nuestro día a día, acompañando a miles y miles de pacientes en el final de sus vidas y a sus familias, la propia sociedad exigirá a nuestros gobernantes, una atención de máxima calidad científica y humana. Sólo entonces, conseguiremos nuestros objetivos de acreditación y reconocimiento de nuestro trabajo”, señala.

Contactos después de navidades
El presidente de Secpal avanzó que se reunirán con el Partido Socialista después de Navidades para dialogar sobre los últimos flecos de la ley que está pendiente de revisión. “Entre otras cosas, pedimos que haya una voluntad política de desarrollar en todas las comunidades autónomas los cuidados paliativos, ya sean domiciliarios como hospitalarios, de tal manera que en España, para morir bien, no dependa de una ciudad determina- da, sino que sea algo que toda persona pueda recibir una atención de calidad en su proceso de final de vida, que todavía hay mucho déficit”, afirmó Mota a Religión Confidencial.
“España tiene grandes profesionales en cuidados paliativos pero están sobrecargados”, señaló Rafael Mota. El médico internista ase- gura que “la sociedad necesita este derecho, y elevar a categoría de especialidad los cuidados al final de la vida”. “No llegamos a todas las enfermedades, ni a todos los públicos, por ejemplo, a los niños. Tenemos que crear una red para garantizar al paciente que recibirá nuestro apoyo, no solo a morir en paz, sino a ayudarle a vivir con dignidad hasta que muera”, subrayó.

La obstinación terapéutica
Una de las cuestiones que se argumentan con mayor énfasis para intentar legalizar la eutanasia es que sin esta ley no sería posible limitar el denominado “encarnizamiento terapéutico”. En parte de su intervención, como se ha señalado, y en varias conversaciones durante su rápida estancia en Madrid, el médico y sacerdote Pablo Requena se refirió a ello, puesto que es reciente la publicación de un libro suyo con el provocativo título “¡Doctor, no haga todo lo posible!”. Se refiere así a esa petición habitual a los médicos para que hagan todo lo posible para salvar la vida de una persona, normalmente un familiar.
El médico y profesor explica el motivo del libro. “Intento mostrar, a partir de la bibliografía reciente en ámbito clínico, que la limitación del esfuerzo terapéutico es algo habitual en la práctica médica. Desde un punto de vista bioético se trata de una manifestación de buena praxis, pues no siempre es adecuado utilizar todo el arsenal terapéutico disponible. La limitación es una concreción del clásico principio de la ética médica ‘primum non nocere’, del que el principio de no-maleficencia es su versión moderna”. El delegado de la Santa Sede ante la AMM explicó a Palabra sus puntos de vista, y remitió a una explicación detallada en una entrevista concedida a medicos y pacientes.com, web de la Organización Médica Colegial. Esta es en síntesis su argumentación sobre este asunto. “Pienso que la Medicina ha cambiado, y mucho, en los últimos 100 años… y ésa es una de las razones del nacimiento de la bioética en la década de los sesenta del siglo XX. Hoy en día son muchos los contextos en los que se plan- tea la posibilidad de la limitación, desde la reanimación cardiopulmonar hasta el ECMO (soporte artificial del sistema respiratorio y cardiopulmonar), pasando por la quimioterapia”.
Entonces, ¿qué papel juega el creciente avance científico y tecnológico ante situaciones que, en algunos casos, llegan al denominado encarnizamiento terapéutico? Responde Requena:
“La entrada de la tecnología en Medicina ha comportado ciertamente un gran beneficio para el paciente en muchas patologías. Al mismo tiempo, ha generado interrogantes éticos que antes no existían, y que no siempre han encontrado al operador sanitario en condiciones de afrontarlos. Personalmente no me gusta el término de ‘encarnizamiento terapéutico’, pues el médico muy raramente se ‘encarniza’ con el paciente…, aunque reconozco que ha entrado en el modo habitual de hablar de estos temas. Pero es cierto que, en ocasiones, encontramos lo que algunos denominan ‘obstinación terapéutica’: el intento de seguir luchando hasta el final, también en situaciones donde lo más adecuado sería dejar de lado las terapias en vistas de una curación, y concentrarse en la paliación del paciente”.

Los límites
La pregunta ahora es obligada. ¿cuáles serían los límites? ¿Cómo saberlo? Dice Pablo
Requena: “Esta es justamente la pregunta a la que intenta dar respuesta el libro. Me parece que, en la determinación de esos límites, que en ocasiones es verdaderamente complicado, pueden ser de ayuda tanto algunos conceptos de la reflexión clásica de ética médica, como el principio de proporcionalidad, como las categorías propias de la reflexión bioética, entre las que destacan la autonomía y la calidad de vida. Tengo la impresión de que es necesario un esfuerzo para manejar todos estos conceptos, y evitar la tentación de acudir a ‘recetas éticas’ demasiado simplistas”.
Ante la duda o la pregunta sobre quién debe tomar decisiones en las situaciones críticas, el delegado de la Santa Sede ante la AMM es nítido: “En modo muy sintético podemos resumir diciendo que al médico corresponde establecer los límites de la buena praxis clínica para la patología del paciente que están tratando. Es el médico quien establece si un hipotético tratamiento es fútil o no. En un segundo momento, cuando ya ha establecido cuáles serían los posibles tratamientos que se consideran razonables, deberá conversar con el paciente para ver qué recorrido terapéutico prefiere”.
Concluye Pablo Requena: “Cada vez es más frecuente encontrar en la literatura médica y bioética la expresión ‘share decision making’. La considero una buena síntesis entre dos extremos que no ayudan a la buena praxis: el paternalismo médico que considera al paciente como si fuera un menor, y la autonomía decisional que reduce el médico a un técnico que debe ejecutar los propios deseos”.
La última cuestión se refiere al supuesto de que el paciente no tenga ya capacidad de decidir. ¿Quién debería hacerlo entonces? Su respuesta: “Ante pacientes incapaces de decidir se deberá acudir al representante legal, que en muchas ocasiones es un miembro de la familia. Esta persona podrá decidir lo que considere mejor para el paciente dentro de los límites que el médico de referencia le propone como adecuado”.


GLOSARIO DE TÉRMINOS

Eutanasia
“Conducta (acción u omisión) intencional- mente dirigida a terminar con la vida de una persona que tiene una enfermedad grave e irreversible, por razones compasivas y en un contexto médico” (Sociedad Española de Cuidados Paliativos). “El acto deliberado de poner fin a la vida de un paciente, aunque sea por voluntad propia o a petición de sus familiares, es contrario a la ética. Ello no impide al médico respetar el deseo del paciente de dejar que el proceso natural de la muerte siga su curso en la fase terminal de su enfermedad” (Asociación Médica Mundial).

Cuidados Paliativos
Los Cuidados Paliativos, o cuidados tipo Hospice, como se denominaron en muchos
países anglosajones en sus orígenes, son un tipo especial de cuidados diseñados para proporcionar bienestar o confort y soporte a los pacientes y sus familias en las fases finales de una enfermedad terminal. Los Cuidados Paliativos procuran conseguir que los pacientes dispongan de los días que
les resten conscientes y libres de dolor, con los síntomas bajo control, de tal modo que los últimos días puedan discurrir con dignidad, en su casa o en un lugar lo más parecido posible, rodeados de la gente que les quiere.

Más sobre Cuidados Paliativos
Los Cuidados Paliativos ni aceleran ni detienen el proceso de morir. No prolongan la vida y tampoco aceleran la muerte. Solamente intentan estar presentes y aportar los conocimientos especializados de cuidados médicos y psicológicos, y el soporte emocional y espiritual durante la fase terminal en un entorno que incluye el hogar, la familia y los amigos.

Enfermedad terminal
En la situación de enfermedad terminal concurren algunas características importantes. Los elementos fundamentales son: presencia de una enfermedad avanzada, progresiva, incurable; falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico; presencia de numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes; gran impacto emocional en paciente, familia y equipo terapéutico, muy relacionado con la presencia, explícita o no, de la muerte; pronóstico de vida limitado. Es fundamental no etiquetar de enfermo terminal a un paciente potencialmente curable (Sociedad Española de Cuidados Paliativos).

Suicidio asistido o con ayuda
“El suicidio con ayuda médica, como la eutanasia, es contrario a la ética y debe ser condenado por la profesión médica. Cuando el médico ayuda intencional y deliberadamente a la persona a poner fin a su vida, entonces el médico actúa contra la ética” (Asociación Médica Mundial). En el suicidio asistido es el propio paciente quien activa el mecanismo que termina con la vida, aunque necesite de otro u otros para llevar a cabo su propósito. En la eutanasia es otra persona, la mayoría de las veces un médico, quien le proporciona los fármacos para
que él mismo se los administre.

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