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Refugiados; el corazón de Europa a prueba

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Quien piense que la llegada de refugiados procedentes, principalmente, de Siria y otros lugares de Oriente Medio es una situación temporal, está equivocado. La gente seguirá huyendo de Siria mientras la guerra continúe. ¿Cómo deben responder los países europeos? ¿Estamos dando una respuesta humanitaria correcta?

— Miguel Pérez Pichel, @M_perez_pichel

Nada parece indicar que la guerra en Siria vaya a terminar pronto. Ni siquiera un posible pacto entre Al Asad y la oposición siria supondrá el fin de la guerra, ya que aún habría que derrotar a Daesh, inmerso en una guerra particular contra todos (régimen, oposición, regímenes occidentales, gobiernos islámicos…).

La situación seguirá siendo de gran inestabilidad incluso en caso de que finalice la guerra y Daesh sea erradicado. Siria e Irak tienen grandes dificultades para recuperar el control sobre su territorio. Recomponer sus estructuras administrativas exigirá un largo proceso de reconciliación y un rescate económico que de estabilidad al país.

Refugiados
Mientras no haya paz en Siria y se reconstruya el país, seguirán llegando a Europa cientos de miles de refugiados. Europa tiene una amplia frontera que limita con algunas de las regiones más pobres del planeta, con dictaduras y con países en guerra. Al mismo tiempo, el territorio de la Unión Europea disfruta de unos niveles de bienestar y libertad que son la envidia de millones de personas en África y Oriente Medio. Ante esta realidad, lo sorprendente es que los políticos europeos se extrañen de la llegada de millones de refugiados procedentes de Siria (situada a unas pocas horas de avión de cualquier capital europea) y que tras cinco años de guerra en Oriente Medio no hayan previsto un proceso migratorio.

Pero para entender la magnitud del reto al que se enfrenta Europa hay que tener en cuenta un dato de Eurostat (la Oficina Europea de Estadística): los sirios suponen sólo el 31 % de los solicitantes de asilo en la Unión Europea desde el año 2014. El resto son refugiados procedentes de Irán, Afganistán, Pakistán…, o de países africanos como Eritrea, Somalia, Nigeria y otros muchos. En total 1.500.000 solicitantes de asilo. Si a ellos les añadimos todos los que han entrado sin registrarse en las fronteras, tenemos más de dos millones de personas que han entrado en Europa huyendo de la guerra, la persecución y la miseria en 2014 y 2015.

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