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Pautas de acción si alguien está sufriendo violencia

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Las pautas de comportamiento con personas que están padeciendo esta violencia pueden sintetizarse de este modo:

  1.  Apoyo inmediato. Primero apoyarle. No cuestiones la veracidad de su relato, su vivencia o sus sentimientos. A ti no te corresponde juzgar, ya juzgará el juez. Tienes la oportunidad de ser soporte, ayudar y validar las emociones. Esto es ya una ayuda esencial para hacerse consciente del problema, no minimizarlo e intervenir cuanto antes.
  2. No entrometerse. Es muy necesario mantener los límites en la relación con esa persona, dejarle el tiempo necesario para tomar decisiones, y respetar las decisiones que tome. Escucha, sin presionar para que responda o revele información. Puede que te haya contado sólo una parte de lo que está ocurriendo. No tienes que decidir nada por ella, a no ser que te lo pida explícitamente o que haya personas en grave riesgo.
  3. Escucha lo que quieran decirte. No es necesario que tú conozcas todos los detalles del relato, ya los escucharán los profesionales correspondientes. Escucha cómo se siente, cómo lo ha vivido, cómo se encuentra. Ofrécele consuelo y ayuda a aliviar o reducir su ansiedad.
  4. Facilítale información. Datos concretos de servicios a los que puede acudir e información sobre recursos y apoyos sociales: 016, juzgado de guardia, médicos especializados, albergues, casas de acogida, etc. Si lo desea, puedes acompañarle para facilitarle los trámites y ayudarle. No hagas lo que corresponde al profesional de la salud.
  5.  Valora si está en riesgo, ella u otras personas, de ser agredidas de forma violenta o de padecer abusos. Habrá casos en los que sea necesario intervenir de forma urgente para evitar daños muy probables, con mucha más necesidad si son menores de edad. Será necesario hacer denuncias de urgencia, y a la vez buscar los medios suficientes para que las personas estén seguras y el intento de ayudar no promueva situaciones más violentas todavía. Prima la seguridad y no causar más daños: valora bien el equilibrio riesgo-beneficio de cada paso que se va a dar.
  6. Confidencialidad. Asegúrale que vas a ser discreto, que si lo comentas con alguien se lo dirás, que serás prudente en el uso de la información, para que la persona esté protegida y para no desbaratar los planes que tenga.
  7. Apoyo. Procura que la relación sea de apoyo, de colaboración, de promoción de autonomía de la mujer. Aunque necesite ayuda, no la anules ni repitas el patrón de hacerla sentir poco capaz. Intenta que tome ella las decisiones, que se haga protagonista de su recuperación.
  8.  Plan de acción. Si le vas a acompañar en el proceso de solución de la situación, intentad diseñar un plan eficaz, con metas y expectativas realistas a corto plazo, con esperanza de libertad a largo a plazo.
  9. Seguimiento. Sigue preguntando a la persona por lo que te contó, para que tenga oportunidad de seguir avanzando. Que se sienta atendida de verdad. No es agradable y podemos tender a ignorar o abandonar de forma inconsciente.
  10.  Presta especial atención. Sobre todo a personas con discapacidad o pocos medios económicos, que puedan estar siendo agredidas. También se da en clases sociales altas, con medios económicos suficientes y con formación; no lo descartes por estos motivos.
  11. Pregunta en ausencia del agresor. Si atiendes a parejas y sospechas que hay violencia, dale la oportunidad de poder contarlo a solas, quizá con otra persona que te acompañe y sirva de testigo, con el fin de que pueda hablar sin sufrir malas consecuencias.

Texto – Inés Bárcenas, María Martín-Vivar y Carlos Chiclana

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