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Naprotecnología Una respuesta ante problemas de fertilidad o de ciclo de la mujer

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La Naprotecnología trabaja con el ciclo femenino y supone una visión distinta sobre cómo la ciencia se pone al servicio de las personas de modo integral, señala la doctora Helena Marcos. No se dirige sólo a matrimonios con dificultades de fertilidad, sino a toda mujer con problemas en su ciclo, y mantiene la naturaleza del acto conyugal. 

—Texto Helena Marcos, Doctora en Medicina. Especialista en Naprotecnología. COF Getafe

¿Te has enfrentado, o alguna mujer que conoces lo ha hecho, a circunstancias como las descritas a continuación? 

–Tienes ciclos irregulares o periodos largos sin menstruación, o de algún modo piensas que hay algo anormal en tu ciclo y cuando lo consultas con el médico te dice que “es normal” o te intenta recetar la píldora anticonceptiva para “regular el ciclo”. 

–Tienes menstruaciones muy dolorosas y otros síntomas incapacitantes y lo único que te han ofrecido (de nuevo) son anticonceptivos orales o ponerte un DIU. 

–En tu matrimonio los hijos no vienen a pesar de llevar un tiempo abiertos a la vida. Los médicos sólo te han ofrecido técnicas de reproducción asistida sin hacer más que un estudio muy básico, y os han comentado después que lo vuestro es “infertilidad de origen desconocido” o que hay una causa masculina cuya única solución es una fecundación in vitro. 

–Has tenido uno o más abortos, y no han estudiado sus causas y sus posibles soluciones (porque has tenido “pocas” pérdidas y necesitas al menos tres para que lo estudien, o porque ya tienes hijos y “no hay por qué empeñarse en tener más”).

Si has estado en situaciones así o parecidas, ¡no desesperes! Hay una respuesta que la Medicina puede darte. Y esa respuesta es la Naprotecnología. 

Qué es la Naprotecnología

Cuando me preguntan a qué campo me dedico dentro de la Medicina suelo decir que cuido de la fertilidad y la salud de las mujeres y los matrimonios. Si me permiten extenderme un poco más, explico que me dedico a una subespecialidad llamada Naprotecnología. Habitualmente la respuesta es una cara de asombro, motivo por el cual tengo que apresurarme a definir esta palabreja. 

La Naprotecnología viene de Natural Procreative Tecnology o Tecnología Procreativa Natural, y se define como “la nueva ciencia que trabaja de modo cooperativo con el ciclo femenino”. Esto significa en primer lugar que está fundada en hechos científicos, en una investigación muy sólida, y que es una ciencia médica. Se trata de estudiar de modo ordenado para diagnosticar las patologías y ponerles tratamiento. Especialmente se refiere a las patologías ginecológicas y también, por ello, debe abordar de modo conjunto a ambos miembros de la pareja cuando sufren de infertilidad. La palabra “natural” dentro de la definición indica que en esta ciencia se mantiene la naturaleza del acto conyugal, sin obviarlo ni dañarlo (como ocurre en la reproducción asistida y la anticoncepción). 

Aunque la infertilidad es la patología más común de las que tratamos, la Naprotecnología no se limita solamente a ella, sino que trata todas las patologías del ciclo femenino, como por ejemplo los ciclos irregulares, el síndrome premenstrual o las menstruaciones dolorosas, así como otras patologías de la gestación como los abortos de repetición, la depresión postparto, o la amenaza de parto prematuro. Por ello, no se dirige solamente a matrimonios con problemas de fertilidad, sino a toda mujer con problemas en su ciclo. 

30 años en Estados Unidos

El dcotor Thomas Hilgers, tomando como propia la llamada de san Pablo VI a los hombres de ciencia en la célebre encíclica Humanae Vitae, comenzó a investigar en los métodos naturales de conocimiento de la fertilidad con objeto de ayudar a los esposos a vivir la doctrina de la Iglesia. 

En su investigación, que comenzó en 1976 y culminó con la descripción completa del método en 1980, desarrolló hace ahora ya más de 40 años el sistema método Creighton para conocimiento de la fertilidad, un sistema basado inicialmente en el desarrollo estandarizado del método Billings de la ovulación. Se rodeó de un equipo de colaboradoras con las que comenzó la investigación y andadura del mismo. 

El método Creighton se basa en el conocimiento adecuado de los periodos fértiles e infértiles de la pareja, y toma como base los estudios de los doctores Billings sobre el moco cervical, realizando, como novedad, la estandarización de método. 

Esto significa que convierte las observaciones subjetivas de cada mujer en otras objetivas, es decir, estándares donde pueden reconocer las mismas categorías de moco. Además al ser un método estandarizado, todos los procesos de enseñanza y aprendizaje están marcados, teniendo una pedagogía común para todas las partes del mundo. 

Es un programa basado en los pilares de aprendizaje, servicio e investigación. Las profesionales que enseñan el método tienen una formación muy completa que dura 13 meses y cuenta con una supervisión estrecha durante este tiempo.  

Durante sus estudios del ciclo femenino, Hilgers pudo comprobar que en las gráficas que las mujeres realizaban podían observarse alteraciones que se correlacionaban con problemas de salud específicos. Y éste fue el comienzo de la Naprotecnología, ciencia que, aunque “joven”,lleva desarrollándose en Estados Unidos desde hace unos treinta años. En España sigue siendo joven dado que celebramos este año el quinto aniversario desde que la primeras doctoras —la primera fue la doctora Mena, en Zaragoza— comenzaron a ejercer la práctica de la misma tras su formación en USA. 

El Dr. Hilgers continúa realizando investigaciones, y en 2004 como fruto del trabajo de varias décadas publicó el texto The medical and surgical practice of Naprotechnology, considerado libro de texto sobre el tema y libro de cabecera para todos los que nos dedicamos a la práctica de esta ciencia.

En España, desde 2016 

En 2016 un matrimonio, Jordina Fabrés y Venancio Carrión, padres de dos bebés Napro y pacientes de la doctora Mena, ante la falta de información en español que ellos mismos habían vivido, tienen la iniciativa de dar a conocer la Naprotecnología en España. Y así comenzó una labor de difusión y promoción a nivel nacional e internacional, poniendo en contacto a pacientes con profesionales en diversas partes del mundo. Para realizar mejor esta tarea, se presenta en España en 2017 la Asociación Española de Naprotecnología en su I Encuentro anual. Gracias al apoyo de obispos, párrocos y profesionales, hemos realizado diversas actividades para dar a conocer esta ciencia que es todavía bastante desconocida. 

Desde entonces, se han atendido telefónicamente unos 1.500 matrimonios y en torno a 900 matrimonios/mujeres en consulta médica. Además, se han realizado ya tres encuentros, el último de ellos internacional, con la presencia de renombrados profesionales de México y Polonia. En nuestra tarea siempre hemos visto como prioritaria la atención y ayuda a los pacientes durante su recorrido. 

Afortunadamente la andadura en España va avanzando y consolidándose y hay otros profesionales que se han ido formando durante el último año.

La Naprotecnología usa como herramienta diagnóstica la gráfica del Sistema Modelo Creighton, que ayuda a las mujeres a conocer su fertilidad y al médico a diagnosticar y monitorizar el tratamiento. Es una herramienta inapreciable para el seguimiento y en la que los médicos trabajamos en equipo con las profesionales de FertilityCare, quienes enseñan a los pacientes a realizar las gráficas de un modo adecuado. 

Tantos tratamientos como personas

De este modo, la Naprotecnología y el sistema Creighton forman una doble hélice y no pueden comprenderse el uno sin el otro. El sistema Modelo Creighton es también una herramienta que, como todo método de conocimiento de fertilidad, puede también usarse por los esposos en caso de motivos graves para aplazar la gestación y es por ello un método de verdadera planificación familiar, como explican habitualmente sus desarrolladores. 

Una vez los pacientes han iniciado su aprendizaje con la profesional FertilityCare, aportan una gráfica con dos o tres ciclos al médico experto en Naprotecnología. Posteriormente, se pide una batería de pruebas complementarias que dependen de las necesidades de cada paciente: suelen necesitarse analíticas muy detalladas (en momentos concretos del ciclo), pruebas para valorar la permeabilidad de las trompas de Falopio, ecografías para valorar la ovulación adecuada, seminograma para el varón, estudios de intolerancias alimentarias, etcétera.

Tras un estudio detallado se comienza un tratamiento de un modo totalmente personalizado y dinámico. Hay tantos tratamientos como personas dado que pueden variar mucho las causas del problema, por lo que los tratamientos van desde la suplementación, dietas especiales, hormonoterapia, inducción de la ovulación, incluso la cirugía en los casos necesarios. 

Ser pacientes

El tratamiento es un camino en el que es muy importante la paciencia, dado que el restaurar adecuadamente la salud no suele ser un proceso rápido ni fácil. Sin embargo, tratamos de acompañar durante todo el recorrido a estos pacientes en cada momento, contando con la ayuda de la asesoría de matrimonios que han pasado por el mismo proceso y tienen una formación adecuada para atender estos casos. 

En algunos lugares tenemos también grupos de ayuda donde pueden conocer a familias en situaciones semejantes y hablar de sus inquietudes comunes. En mi caso, desarrollo mi trabajo en el Centro de Orientación Familiar de la diócesis de Getafe, por lo que cuento con la cercanía de profesionales como psicólogos, sexóloga, orientadores y sacerdote en caso de que sea necesaria la derivación.

No sólo el embarazo

Cuando hablamos de que la Naprotecnología tiene éxito no nos referimos únicamente al embarazo. Por supuesto que hay matrimonios que consiguen un embarazo y lo consideramos un éxito, pero lo mejor que podemos aportar desde esta ciencia es realizar una medicina de calidad y, especialmente, el acompañamiento de los pacientes en este proceso. En muchos casos nos encontramos que lo que los pacientes piden no es “un hijo”, sino conocer los motivos por los cuales los hijos no vienen, ser tratados y estudiados de modo correcto, y ser mirados como las personas que son en un contexto muchas veces de sufrimiento, incomprensión y duelo. 

Si pensamos que en España una de cada 7 parejas  tiene problemas de fertilidad, podemos suponer que hay muchas familias sufriendo por este motivo. En la Medicina actual los pacientes, aunque parezca una paradoja en este momento de la exaltación de la autonomía, son los grandes olvidados y los grandes desahuciados. A los pacientes que acuden por esterilidad se les plantea una única vía, la reproducción asistida. Si no se desea este camino, no se plantea ninguna otra opción más allá del “ya volveréis”. 

Visión distinta ante propuestas oficiales

Asimismo, en las mujeres con problemas en el ciclo no se plantea otra opción más allá de la píldora, sin hacer otras investigaciones o tratamientos que puedan dar una visión distinta. 

Las propuestas actuales “oficiales” son aquellas en las que se proponen actos que: a) dañan la relación conyugal, separándola de la procreación; b) dañan a la persona, rompiendo su unión, haciendo que tenga en su salud consecuencias físicas (dosis elevadísimas de hormonas, superovulaciones), y psíquicas (gran estrés, culpabilidad por los embriones congelados, hacer públicos procesos que deben ser íntimos); c) dañan a personas: en este caso, los embriones que se desechan como “sobrantes” por ser de “menor calidad”, o estar enfermos, o que se congelan, pueden llegar a ser vendidos para investigar sobre ellos. 

Por si fuera poco, son actuaciones que tienen poca eficacia en la consecución de embarazos. Es difícil saber cifras exactas dado que las clínicas que hacen reproducción asistida se encargan de que los números se expresen de modo opaco, dando resultados “por ciclo” y considerando éxito un test de embarazo positivo y no un recién nacido vivo, por ejemplo. Si la eficacia es escasa respecto al embarazo, suele ser nula en cuanto a diagnóstico de la patología que subyace y la restauración de la salud de la mujer. 

Construir familia

En la Medicina actual, la Naprotecnología es como un soplo de aire fresco, una visión distinta (tan antigua y tan nueva) de cómo la ciencia debe ponerse al servicio de las personas de modo integral. 

Además, es la única ciencia desde la que se ayuda realmente a construir familia, hablando de la fecundidad a la que toda persona está llamada, ejercida en sus diferentes variantes —paternidad biológica, adopción, acogida, ayuda a otras familias, etcétera—, todo desde la vocación y el camino que Dios tenga para cada persona. 

Trato de “personas”

En mi experiencia puedo contar cosas realmente conmovedoras y maravillosas que me han pasado. Desde personas que te dan las gracias por hablarles “como a personas”, porque “nunca les han hablado así”; padres que me traen a sus peques para que los conozca, que me mandan fotos para ponerlas en la consulta; matrimonios que dejan el tratamiento y aún así están agradecidísimos por el diagnóstico y la ayuda recibida;  personas que mejoran su salud; mujeres que deciden hacerse ellas también profesionales de FertilityCare para ayudar a otras mujeres; familias que comienzan un camino para la acogida; o pacientes que se han convertido en grandes amigos durante este trayecto que no siempre es sencillo, pero que siempre merece la pena.

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