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Morir en paz: los cuidados paliativos, verdadera opción progresista

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Todo el mundo quiere morir de la mejor manera posible, rodeado del cariño y el cuidado de otras personas. Cuando las personas se sienten queridas no desean acabar con su vida. Lo recoge «Morir en paz, Paliativos vs Eutanasia» el documental de Goya Producciones que muestra la opción realmente dignificante para los enfermos terminales: los cuidados paliativos.

El documental, «Morir en paz, Paliativos vs Eutanasia»,que podrá verse a partir del próximo 21 de octubre de forma totalmente gratuita en la web www.morirenpaz.org para todos los países de habla hispana, recoge los testimonios de enfermeras, familiares, médicos y voluntarios que acompañan a los enfermos en esos últimos momentos. Muestra también el retroceso que supondría la apertura legal a la eutanasia, como la que se quiere llevar a cabo en España con la que se abre la puerta a los abusos en este campo y subyace una visión economicista de la vida en la que no cabe, realmente, la dignidad de la persona.

Paliativos, el progreso real

«Casi todos los que piden la eutanasia lo que en realidad desean es que les quiten el dolor, ignorando que hoy hay medios para eliminar el sufrimiento sin eliminar al sufriente», esta es la afirmación del médico Marcos Gómez, con una dilata experiencia profesional, así lo entiende también el Dr. Alvaro Gándara que destaca que los cuidados paliativos son la forma civilizada y progresista de atender estas situaciones, y la sociedad tiene la obligación de cuidar al débil y no eliminarlo.

Dar valor a la vida

El documental, realizado en colaboración con la ACdP, la Fundación Telefamilia y la Fundación Cari Filii, llega a las pantallas en un momento en el que diversas fuerzas políticas de países, como España, pretenden no sólo despenalizar la eutanasia sino elevarla a derecho. Un proyecto que ha recibido el rechazo, entre otros, del Comité de Bioética de España que ha advertido al Gobierno español que «legalizar la eutanasia y/o auxilio al suicidio supone iniciar un camino de desvalor de la protección de la vida humana cuyas fronteras son harto difíciles de prever, como la experiencia de nuestro entorno nos muestra» y se muestra partidario, por el contrario de «la protocolización, en el contexto de la buena praxis médica, del recurso a la sedación paliativa».

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