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“La formación sacerdotal es constante e integral”

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Mons. Patrón Wong, arzobispo y Secretario para los Seminarios, de la Congregación para el Clero, explica en una entrevista con Palabra, la nueva Ratio para la formación de los sacerdotes en todo el mundo. “Lo más importante es que el sacerdote siempre está en formación y que esta formación es integral”, asegura.

Alfonso Riobó

El día 19 de marzo se celebra cada año el Día del Seminario, que este año lleva en España el lema Cerca de Dios y de los hermanos. Una ocasión muy oportuna para acercarse al documento publicado recientemente por la Congregación para el Clero, actualizando las líneas guías de la formación de los sacerdotes. Agradecemos a Mons. Jorge Carlos Patrón Wong, que dirige el Secretariado romano competente en esta materia, su disponibilidad para comentar este texto.

En marzo se celebra el día del Seminario. ¿Cómo valora la evolución numérica de las vocaciones sacerdotales?

El sacerdocio nunca ha sido una cuestión numérica. Lo que realmente importa es la santidad de los sacerdotes. Un sacerdote que se entrega con fidelidad en el ministerio sacerdotal ayuda a tantas personas, su corazón está lleno de nombres; ayuda incluso sin darse cuenta, porque su sola vida sacerdotal es un gran bien para muchos.

Por otro lado, las necesidades pastorales no se solucionan sólo por medio de sacerdotes. Para eso está el apostolado de los laicos y de los religiosos y religiosas. Ahora bien, el número sí es necesario, porque las vocaciones maduran en comunidad y para ello se requiere un número suficiente de seminaristas, que formen un ambiente y constituyan un clima formativo.

¿Cuál es el perfil actual de los candidatos al sacerdocio?

La sociedad actual necesita evangelizadores que perciban las cosas buenas que hay en tantas personas y sintonicen con ellas, porque anunciamos el Reino de Dios que “ya está entre vosotros” (Lc 17, 21). Se requieren sacerdotes que hablen un lenguaje comprensible, que “toquen” con misericordia la realidad de todas las personas, que se pongan al servicio donde se les necesite y sin ambigüedades, que sean libres ante cualquier otro interés, que vivan un profundo desprendimiento de las cosas materiales, que ofrezcan un ejemplo de madurez humana y cristiana, que sepan amar a todos, especialmente a quien no es amado. Estos rasgos, que son los de la vida y el ministerio sacerdotal de siempre, son actuales, porque el mundo de hoy necesita sacerdotes.

El Papa Francisco se dirige con frecuencia a los sacerdotes, también para exigirles con claridad. ¿Qué les pide?

Es lógico que el Santo Padre se preocupe por los sacerdotes y tenga hacia ellos gestos de cercanía y a la vez de exigencia…

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