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Mons. Omella recuerda que «san José no pudo celebrar el nacimiento como quería»

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El Arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española ha dirigido un mensaje de Navidad emitido por Trece TV para todos los fieles españoles.

Mons. Juan José Omella ha querido destacar, en este mensaje, que es Cristo «quien da sentido a nuestras alegrías y a nuestras penas, el que nos acompaña cuando las cosas van bien y el que nos sostiene cuando van mal», unas palabras especialmente significativas en los momentos actuales. 

Las enseñanzas de la Navidad

Durante este mensaje, el presidente de la CEE, ha subrayado las enseñanzas contenidas en «aquella primera Navidad». Unas enseñanzas que ha resumido en los siguientes puntos:

Humildad. Con la visión de un niño indefenso, el arzobispo de Barcelona se ha preguntado si todos los cristianos no deberíamos aprender a hacernos pequeños y ponernos a la altura de los más pequeños

El ejemplo de José. Ante un año que se presenta marcado por la figura del santo patriarca, el presidente de la CEE ha querido resaltar la figura de San José, un hombre que, como muchas familias «tampoco pudo celebrar esa Navidad ni donde quería, ni seguramente con quienes quería. Las gentes del lugar no les pudieron acoger o no quisieron acogerlos. Pensaban que, con ellos, no cabrían todos y dejaron fuera lo mejor, a los más necesitados. (…) Dejándolos fuera, se perdieron lo mejor. Que no nos eso pase a nosotros«.

Por último, se ha referido a los pastores, hombres sencillos, que «una vez más nos dan ejemplo, practicando esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren». 

Navidad de un año duro

Mons. Omella ha querido destacar que «estamos celebrando la Nochebuena de un año muy duro«, marcado por «una pandemia que ha causado mucho dolor y que se ha llevado la vida de muchas personas» y que ha traído situaciones de aislamiento o soledad en estos días, un dolor ante el que Mons. Omella ha invitado «a poner lo mejor de nosotros mismos para que el que sufre esa tristeza, sienta el calor de nuestra compañía».

Llamada al servicio del bien común

Asimismo, con la vista puesta en el incierto panorama económico de nuestro país, el presidente de la CEE ha pedido a los responsables políticos y las instituciones públicas y privadas «que pongan los medios necesarios para que esta nueva crisis social y económica pase cuanto antes. En eso se concreta ahora su vocación de servicio al bien común, sin el cual no existe una verdadera caridad política» y ha ofrecido la ayuda de la Iglesia «llamada, en este tiempo, a estirarse hasta el último hogar para llevar compañía, consuelo y ayuda». 

Mons. Omella ha agradecido especialmente la labor de los «sanitarios, los médicos, los sacerdotes en los hospitales, los militares en las residencias de ancianos, los responsables de logística, de limpieza, de los servicios básicos, los trabajadores en los supermercados, en los colegios. Tantas y tantas personas e instituciones sociales» que han mostrado «grandeza de ánimo», saliendo a ayudar al otro «en muchas ocasiones, arriesgando la propia seguridad».

Caridad con los más necesitados

Por último, el Cardenal Arzobispo de Barcelona ha hecho un llamamiento a los fieles a vivir, «una caridad más solícita, una oración más intensa, un compromiso más fuerte, especialmente con los más pobres y necesitados», mientras que, a quienes no comparten el don la fe, les ha animado a «construir una fraternidad abierta, que permita reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite» .

Mons. Omella ha concluido su mensaje recordando que «En medio del dolor celebramos la Navidad, revivimos el misterio de un Dios que se ha hecho uno de nosotros para mostrarnos su ternura y amor. La auténtica Navidad es y será siempre fuente de esperanza».

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