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Megaeventos de la Iglesia católica, Yago de la Cierva

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Megaeventos de la Iglesia católica
Yago de la Cierva (coord.)
378 páginas
Variopinto, 2017

Texto —Juan Portela

El principal valor de este libro es que recoge la experiencia de sus autores en la organización de eventos eclesiales destinados a reunir a grandes multitudes, Se trata de personas que han trabajado en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, de Río de Janeiro o de Cracovia, y en otras grandes reuniones de carácter religiosos, como beatificaciones y canonizaciones; precisamente el tiempo de acontecimiento para el que se ha propuesto el nombre de “megaevento” (aunque este término fue propuesto para audiencias a partir de 400 personas, y las convocatorias que han liderado De la Cierva y los demás miembros del equipo de redacción superan con mucho, entonces, el propio concepto de megaevento.

No solamente han acumulado una valiosa experiencia personal, sino que se han preocupado de reunir y documentar sus resultados para plantear algo parecido a un manual o guía pensado, en primer término, para quien pueda resultar encargado de organizar alguna convocatoria de gran magnitud, así como para profesionales o estudiosos de la comunicación, pues en realidad no son muchas las publicaciones que tratan estas cuestiones y, muy probablemente, el ejercicio y los conocimientos adquiridos a partir de los requerimientos “vitales” enriquecen al menos tanto como los planteamientos teóricos. De ahí que el subtítulo sea Derroteros para organizadores y comunicadores y que, en mi opinión, el libro puede interesar a otros lectores. Lo confirma el hecho de que se ha evitado voluntariamente el tono técnico en la redacción, manteniendo redacción ágil y entretenida, cercana a los problemas y a las soluciones planteadas en la práctica.

El libro contiene informaciones útiles desde dos perspectivas: la de la pura y simple comunicación, con independencia del mensaje a cuyo servicio se trabaje, y la del carácter singular de los eventos de carácter religioso, centrados en la transmisión de un mensaje específicamente espiritual; en este último sentido, me parece iluminadora la afirmación contenida en uno de los capítulos, que aclara que “el evento no es la panacea universal”, pues cada cosa tiene su necesidad y su momento.
Aparecen estudiados con detalles temas como la definición de los objetivos a alcanzar, la elección del sistema de trabajo, las personas y organismos o departamentos con los que conviene contar y el modo de coordinarlos; los aspectos comunicativos; el sistema de voluntarios, o las acreditaciones periodísticas; los planes de contingencia y crisis con que conviene contar, etc.

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