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Martín Ibarra Benlloch. La memoria de los mártires

Martín Ibarra Benlloch preside la Comisión Histórica de los Mártires de la diócesis de Barbastro Monzón
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Martín Ibarra Benlloch tiene 54 años, está casado y es padre de familia numerosa. Es doctor en Historia y profesor en la Universidad de Navarra y en la de Zaragoza. Compagina su labor universitaria con la presidencia de la Comisión Histórica de los Mártires de la diócesis de Barbastro Monzón.

Martín Ibarra es una persona especialmente comprometida con la memoria de los mártires españoles del siglo XX. Historiador especializado en historia Antigua, en concreto en la mujer de la Antigüedad, en el año 1998 comenzó a trabajar como director del archivo del santuario de Torreciudad y en el Instituto Mariológico. En el año 2004 el obispo de Barbastro-Monzón le pidió que ayudara en la causa de los mártires en la Comisión Histórica de la diócesis.

“Fruto de esa investigación conocí a mucha gente. Reuní mucha documentación que publiqué en un libro de dos tomos sobre la persecución religiosa en la diócesis de Barbastro-Monzón. Es un libro que comienza en el año 1931 y termina en el año 1941. En él se estudia la persecución religiosa en España explicando las causas de la persecución y las consecuencias como un fenómeno único”, señala. A raíz de esta publicación llegó a la conclusión de que en apariencia sabemos mucho de los mártires pero que en realidad sabemos muy poco. “A mí me hacen cinco o seis preguntas de cada uno de los mártires y no sé ni responderlas. De muchos no tengo ni siquiera la foto. En la Antigüedad hubo muchos mártires, pero nadie recogió bien la información sobre ellos. Como consecuencia, con el paso de los años y los siglos, la gente empezó a inventar relatos”, explica.

Para evitar situaciones similares con los mártires de los siglos XX y XXI, decidió  recoger la máxima información posible sobre ellos. “Me junté con varias personas amigas de los mártires y sacamos adelante las Jornadas Martiriales de Barbastro. He contado con el apoyo de los Claretianos, que tienen en Barbastro el Museo de los Mártires Claretianos, un museo único. Tienen un montón de reliquias, de objetos que pertenecieron a los mártires. He contado con ese apoyo y luego he ido recabando apoyo de otras personas, en su mayoría laicos, pero también de sacerdotes y de instituciones religiosas”.

Fruto de esos apoyos nacieron las Jornadas Martiriales de Barbastro, cuya primera edición se celebró en 2013. Las jornadas suelen contar con la presencia de catedráticos de universidad, sacerdotes, religiosos, familiares de los mártires y laicos interesados en los mártires. Además de las mesas redondas, organizan conciertos de música martirial, presentación de libros, proyección de cine y concursos de cortometrajes.

“Por un lado hemos conseguido que estas jornadas se conviertan en un referente en toda España, aunque son jornadas humildes. Por otro, hemos conseguido que por primera vez haya una difusión clara de este asunto al margen de los procesos de beatificación de martirio”, destaca. Martín lamenta que una vez que se beatificaba a los mártires ya no se volvía a hablar de ellos, “y eso no tiene sentido. Hay que hablar mucho antes y, sobre todo, después de beatificados. Hay que dar mucha información de ellos”.

Así fue cómo se le ocurrió, a él y al resto de miembros de la Comisión Histórica de la diócesis, poner en marcha el concurso de cortometrajes sobre mártires en el contexto de las jornadas. “La idea es muy sencilla. Si hay un grupo de gente joven proveniente de parroquias, colegios, institutos, universidades…, que deciden hacer un cortometraje sobre un mártir, al final va a terminar interesándose por saber quién era esa persona. Van a pedir documentación, van a investigar…. En el caso de los pueblos, si esto lo hacen en el lugar de donde era el mártir, van a acabar recogiendo mucha documentación que nosotros en los obispados no tenemos. Es la forma de salvar mucha información que de otro modo se podría perder. Además, de esta manera, los jóvenes que participan en un cortometraje se van llenando de valores buenos que tenían los mártires”.

 

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