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Los niños mártires de Tlaxcala, ejemplo de evangelización

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El 15 de octubre, el Papa Francisco canonizará en Roma a los Niños Mártires de Tlaxcala (México): Cristóbal, Antonio y Juan. Después de 25 años de su beatificación por san Juan Pablo II serán propuestos de nuevo al mundo como modelo de santidad, al testimoniar su fe en la tarea evangelizadora hasta dar su vida.

TEXTO. Gabriel Alcantarilla Sánchez, México DF

Presidente de la Comisión Diocesana Pro-Canonización

Rubén Rodríguez Balderas

Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica

Los niños mártires de Txacala (México), protomártires de América y con gran veneración popular, serán propuestos al mundo por el Papa Francisco como modelo y ejemplo de testimonio de fe evangelizadora y de santidad, hasta dar la vida por Jesucristo. La ceremonia de canonización tendrá lugar en Roma, tras ser beatificados en mayo de 1990 por san Juan Pablo II en la basílica de la Virgen de Guadalupe, en México.

El visto bueno del Papa para la canonización de los niños mártires tuvo lugar en abril, durante un consistorio ordinario de cardenales. Los nuevos santos mexicanos serán canonizados junto a los beatos André de Soveral y Ambrosio Francisco Ferro, presbíteros, y Mateus Moreira y otros 27 compañeros, martirizados en 1645 en Río Grande do Norte (Brasil). También serán elevados a los altares Faustino Miguez, sacerdote escolapio, fundador del Instituto Calasancio de las Hijas de la Divina Pastora, y Angelo de Acri, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos.

Evangelizadores: el martirio

Los primeros mártires de la evangelización en México son tres niños, Cristóbal, Antonio y Juan, de edades comprendidas entre los 12 y 13 años. Se convirtieron al cristianismo tras escuchar la predicación del Evangelio realizada por frailes franciscanos y dominicos.

Cristóbal nació en el poblado de Atlihuetzía hacia 1514. A los 13 años se convierte a la fe católica, y al decir el niño a su padre, el cacique Axotécatl, que debe dejar su mala conducta y hacerse cristiano, éste lo apalea y arroja al fuego en 1527. Su madre Tlapaxilotzin lo rescata y Cristóbal pasa toda la noche en agonía. A la mañana siguiente, su padre vuelve y el niño le dice: “Oh padre, no pienses que estoy enojado contigo. ¡Estoy muy alegre porque me has hecho más honor que heredándome tu señorío!”.

Antonio (nieto de Xicoténcatl, cacique principal de Tlaxcala) y su paje Juan, nacieron en la población de Tizatlán en 1516. En 1529 se ofrecen a ir como misioneros a evangelizar Oaxaca, y cuando fray Martín de Valencia les dice que es muy peligroso, le responden: “Y si Dios quisiera el sacrificio de nuestra vida, ¿por qué no la sacrificaremos por Él? ¿No mataron a san Pedro, a san Pablo, a san Bartolomé por Dios? ¿Por qué no moriremos nosotros por Él, si así fuera su voluntad?”. Pocos días después fueron muertos a palos cuando estaban destruyendo ídolos en la población de Cuauhtinchan, en 1529.

Beatos en 1990

En 1541 el franciscano fray Toribio de Benavente (conocido como Motolinía) escribe el relato del martirio de los niños, en su Historia de los Indios de la Nueva España, tratado III, capítulo IV. A lo largo de casi cinco siglos se ha conservado la memoria de los santos niños en más de 80 obras escritas, casi todas en español, pero también en náhuatl, italiano, inglés y francés, y recientemente en portugués y en polaco. Existe además abundante iconografía, Su efigie está cincelada en una cruz de plata hecha en la Nueva España en el siglo XVI, que actualmente se encuentra en la catedral de Palencia, España.

En 1982, el primer obispo de Tlaxcala, Mons. Luis Munive y Escobar, introdujo la causa de beatificación. Fueron beatificados por san Juan Pablo II en su segundo viaje a México, el 6 de mayo de 1990, en la Basílica de Guadalupe. A partir de ese año, se celebra la fiesta diocesana el 23 de septiembre. En 2012, en la Ciudad de Guanajuato, el Papa Benedicto XVI los propuso como modelos de vida cristiana para todos los niños de México.

Numerosos favores

En 2013, el tercer obispo de Tlaxcala, Mons. Francisco Moreno Barrón, refuerza el trabajo de la Comisión Diocesana Pro-Canonización, poniendo al frente de ella al presbítero Gabriel Alcantarilla Sánchez, uno de los firmantes de este artículo. Se inicia así la fase diocesana del proceso de canonización.

En esta fase se recogieron más de dos mil favores solicitados a Dios por intercesión de los niños, así como más de 50 concedidos; entre ellos, 13 curaciones consideradas extraordinarias. Destaca el caso de dos jóvenes hermanas que cayeron de 15 metros de altura.

En septiembre de 2014, Mons. Barrón erige el Santuario de los Niños Mártires y decreta un año jubilar para celebrar el V Centenario de su nacimiento. Se multiplican las iniciativas para dar a conocer y venerar más a los Niños, en las más de 70 parroquias y los 7 decanatos de la diócesis. En ese año más de 30.000 peregrinos acudieron a su Santuario.

En 2015 se publican 10.000 ejemplares del libro Beatos Niños Mártires de Tlaxcala, Cristóbal, Antonio y Juan, Protomártires de América, y 100.000 ejemplares de un polidíptico con el mismo título. A la clausura solemne del Año Jubilar acudieron más de 40 obispos mexicanos. El Papa Francisco envió una afectuosa felicitación. Existen ya tres himnos compuestos en su honor.

En noviembre de 2015, la Conferencia del Episcopado Mexicano los declaró Patronos de la Niñez de México. En mayo del año siguiente, el patronazgo es confirmado por la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos.

Fase romana

Concluida la fase diocesana del proceso de canonización, se inicia la fase romana. El obispo de Tlaxcala nombra postulador en Roma a Fray Giovangiussepe Califano O.F.M., y vicepostulador de la Causa en México al presbítero Rubén Rodríguez Balderas, de la prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, también autor de este artículo. A su vez, el Padre Califano designó como vicepostulador en Roma a fray Luis Martín Rodríguez Muñoz O.F.M.

Comenzaron así 14 meses de arduo trabajo, a fin de enviar al postulador lo más importante de la abundantísima información recogida en México: la historicidad del martirio de Cristóbal, Antonio y Juan; la devoción del pueblo de Dios hacia los niños; su abundante iconografía; los miles de favores pedidos a Dios por su intercesión y los centenares de favores concedidos, entre ellos 13 extraordinarios; la trascendencia que han tenido los niños en la vida civil de Tlaxcala y en la vida académica del país; y su conocimiento y devoción en otros países americanos, europeos y africanos.

Con toda esa información se preparó en Roma la Positio super Canonizatione, de más de 400 páginas, que pudo entregarse a la Congregación para las Causas de los Santos en enero de 2017, para ser estudiada concienzudamente por la comisión de cardenales, que comunicarían sus conclusiones al Papa Francisco.

El 21 de marzo, en sesión ordinaria, los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos valoraron la Positio super canonizatione de los Niños Mártires y su juicio fue positivo. Así lo comunicaron al Papa Francisco, quien pudo ratificar esa decisión y autorizar la canonización.

La anhelada declaración pontificia llegó el jueves 23 de marzo de este año. De inmediato la noticia corrió por todo el mundo. El jueves 20 de abril, en el Palacio Apostólico Vaticano, el Papa Francisco presidió el consistorio ordinario público en el que se anunció la canonización de los beatos en la plaza de San Pedro el próximo 15 de octubre.

El viernes 28 de abril, en la CIII Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Mons. Francisco Moreno Barrón, ahora arzobispo de Tijuana, comunicó la noticia a todos los obispos de México.

Impacto en las familias

La próxima canonización de los niños mártires de Tlaxcala “podría tener un profundo impacto en las familias”, ha asegurado Mons. Moreno Barrón, que fue hasta hace apenas medio año obispo de Tlaxcala, y encabezó durante los últimos años el esfuerzo por llegar al final de esta causa de canonización.

En su opinión, la canonización de los niños mártires mexicanos “es un momento de gracia, de bendición para la Iglesia universal”, y una llamada a que valoremos la familia como un don de Dios”. El arzobispo de Tijuana ha manifestación también: “Espero que en otros países, como en el Perú, Estados Unidos, en donde quiera, sean también promovidos como patronos de la niñez en estos tiempos tan difíciles en que los niños son golpeados, abusados, en que falta realmente un respeto integral y una promoción de los mismos en la Iglesia y en la sociedad”.

 

 

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