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Los jóvenes y la liturgia

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Precisamente cuando las circunstancias nos impiden acudir físicamente a la celebración de la Misa, nos damos cuenta de que la necesitamos. Ahora, y cuando todo se normalice, querríamos aprovecharla más. También los sacerdotes imaginan con creatividad modos de ayudar a los jóvenes a vivirla.

— Texto Juan Miguel Rodríguez, Ecuador

El célebre film Amadeus de Miloš Forman, recoge una escena singular. Mozart, ha conseguido, no sin esfuerzo, que el emperador le permita componer una ópera que finalmente logra presentar ante la corte. Se trata de Las bodas de Fígaro. La escena es narrada por Salieri, también compositor y músico, que asiste al estreno. A pesar de su animadversión hacia Mozart, la belleza de la música le impacta de modo notable, suscitando en él una mezcla de envidia y admiración. 

La tensión dramática se dirige, sin embargo, hacia el emperador, que en franco contraste con los sentimientos de Salieri, expresa su aburrimiento a través de un bostezo que es notado por todos. La película sitúa en este punto el declive de la carrera de Mozart que, a partir de ahí, perderá paulatinamente el aprecio de la corte. Poco después se ve a Mozart, tenso y preocupado por la poca acogida que su composición tuvo ante el emperador. Salieri, intenta explicarle lo sucedido. No se trata, dice, en modo alguno, de una deficiencia en la composición o de una melodía mal interpretada. La causa ha de buscarse en el mismo emperador, que al ser incapaz de mantener su atención durante tiempos prolongados, cae fácilmente en el aburrimiento, aunque se encuentre frente a una bellísima creación artística.

El nuevo marco cultural

Esta escena resume de alguna manera el desafío que implica la liturgia para el hombre de todas las épocas, porque la grandeza del encuentro con Dios a través de la celebración litúrgica, muchas veces está […]

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