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Los archivos de Pío XII

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Según van pasando los años y se van dedicando fondos públicos y privados a aportar recursos y personas, se van abriendo y clasificando los archivos particulares e institucionales. De ese modo aumentan los documentos necesarios para poder redactar la verdadera historia, la que se hace con fuentes.

-Texto JOSÉ CARLOS MARTÍN DE LA HOZ

—Academia de Historia Eclesiástica

Lógicamente, los investigadores que se dedican a la historia contemporánea van publicando artículos y libros y dictando conferencias y, de ese modo, poco a poco, van llegando al público no especializado unos análisis algo más completos de la realidad histórica, aunque siempre provisionales. En cualquier caso, la historia contemporánea requiere, además de la publicación de fuentes, que hemos mencionado, el necesario tiempo hasta poder adquirir la perspectiva necesaria, la agudeza de la morada y el conocimiento hondo de los hechos y sus posibles repercusiones.

Así pues, en pocos años, con lo que se va publicando se está dando un giro la historiografía provisional y se van conociendo mejor y de modo más documentado los hechos de la reciente historia reciente de Europa y de la Iglesia en Europa y, por tanto, deshaciendo tópicos, lugares comunes y leyenda negras que tanto influyen en la confianza en la Iglesia y en las familias, a la que tienen particular derecho las personas y las instituciones.

Un ejemplo de lo que acabamos de explicar, ha tenido lugar con la reciente apertura de la extensa documentación de los archivos vaticanos acerca del pontificado del Papa Pío XI, que ha proporcionado a la historiografía contemporánea una documentación muy importante. 

En esa línea, el profesor Vicente Cárcel Ortí, gran conocedor de esos fondos, ha ido publicando de ese fondo documental algunos trabajos relativos, por ejemplo, a la postura de la Santa Sede respecto al gobierno de la segunda república en España, y a las relaciones con el gobierno durante la guerra civil y, finalmente, acerca del largo trámite y las dudas romanas para la aceptación de las relaciones de la Iglesia con el régimen de Franco. Es interesante, por tanto releer la introducción que hace Vicente Cárcel a su volumen para entender el significado de la apertura de esos archivos, el trabajo que exige y también las medidas que toma el Archivo Vaticano para el uso de esos fondos (cfr. Vicente Cárcel Ortí, Pío XI. Entre la República y Franco, Madrid 2008).

En esa línea, se enmarca esa decisión de la Santa Sede de abrir parte de los archivos del pontificado del Papa Pío XII. Como es sabido, la Iglesia había abierto recientemente los archivos vaticanos hasta Pío XI, es decir hasta 1939, por lo que abrir hasta 1945, por ejemplo, daría pie a dejar claro para siempre cómo tanto Pío XII como sus colaboradores contribuyeron a la paz en el mundo, a la defensa del pueblo judío y cómo se enfrentaron a las ideologías totalitarias que asolaron Europa, tanto el nazismo como el comunismo.

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