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«La participación en la Eucaristía es algo esencial»

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El secretario General de la CEE, Mons. Luis Argüello ha subrayado la necesidad de “superar el enfrentamiento” y ejercer con responsabilidad el cuidado mutuo en los difíciles momentos que estamos atravesando. Además ha destacado el valor de la libertad de culto «con las medidas oportunas» y la necesidad que los católicos tienen de los sacramentos.

Necesidad de colaboración

El Obispo Auxiliar de Valladolid y Secretario General de la CEE ha destacado estas cuestiones en la rueda de prensa convocada para informar de los trabajos de la Comisión Permanente que se ha desarrollado los días 29 y 30 de octubre. 

Además de informar de las cuestiones relativas a los trabajos de la Comisión, Mons. Argüello ha querido referirse a la delicada situación social, sanitaria y económica que atravesamos y que ha sido, también, materia de conversación y reflexión de los obispos reunidos en la Permanente. En esta línea, ha querido subrayar la necesidad de superar el enfrentamiento social que se observa entre muchos responsaEs hobles políticos y sociales y que, como ha señalado, produce perplejidad en la sociedad: “Se nos convoca, por responsables políticos y sociales, a la unidad y, sin embargo, son lanzadas al camino muchas piedras de división, lo que llena de perplejidad a los ciudadanos”. 

Para contrarrestar esta realidad, el Secretario General de la CEE ha apelado a la responsabilidad de todos los ciudadanos “en pequeños gestos de cuidado mutuo, para contribuir a frenar la expansión del coronavirus y salir al paso de cualquier estrategia de enfrentamiento” y ha pedido a los políticos “que encabecen con propuestas concretas y su propio testimonio de escucha y dialogo, de acuerdo, esta senda de colaboración ciudadana”. 

La Iglesia no puede “llevar una mascarilla en el corazón o en la inteligencia que no nos permita denunciar situaciones en las que la dignidad, la libertad o la justicia social se ponen en juego”.

Mons. Argüello no ha evitado referirse a temas más controvertidos y que, desde instancias gubernamentales, están siendo atacados en estos momentos inciertos “La Iglesia”, ha subrayado, “quiere ser signo de reconciliación, pero observa tensiones en su propio seno y tampoco puede mirar para otro lado cuando se ponen en juego en la plaza pública la dignidad de la persona, la vida humana, la libertad de enseñanza, la suerte de temporeros e inmigrantes, o la situación de las residencias de ancianos y de las familias afectados por la crisis”, en esta línea, ha querido apuntar que la Iglesia no puede “llevar una mascarilla en el corazón o en la inteligencia que no nos permita denunciar situaciones en las que la dignidad, la libertad o la justicia social se ponen en juego”. 

El enfrentamiento social ha estado muy presente en el discurso del secretario general de los obispos que ha destacado, asimismo, la preocupación del episcopado español ante “la enmienda a la totalidad de la transición democrática, especialmente en lo que tuvo de concordia, reconciliación y mirada hacia delante” y ha lanzado una llamada a la sociedad española ejercer con «responsabilidad cívica el cuidado común con el espíritu de generosidad, concordia y amistad civil que brota de la fraternidad que profesamos al invocar a un padre común».  

“La participación en la Eucaristía es algo esencial” 

La LOMLOE, la situación del Valle de los Caídos o las restricciones al culto que se han promovido en algunos lugares bajo el paraguas de la pandemia, han sido algunos de los temas que han salido en las preguntas de los profesionales de la información. Con respecto a la situación sociosanitaria actual, Mons. Argüello ha querido apuntar que “la Iglesia ha expresado su deseo de colaborar para que el coronavirus no se extienda. Desde esa colaboración nosotros creemos que la participación en la Eucaristía es algo esencial y desde ahí queremos conjugar como poder celebrar la Eucaristía con la participación del pueblo católico, en la medida de lo posible y teniendo en cuenta las medidas sanitarias. Nos parece mejor un criterio de proporcionalidad, según la capacidad de cada templo o lugar de culto, que un número absoluto”

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