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La libertad religiosa, en un nuevo contexto

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La serie de atentados contra los católicos que celebraban en Sri Lanka la fiesta de la Pascua, con gran cantidad de víctimas, ha mostrado el fanatismo de quienes pretenden imponer su religión mediante la violencia. En concreto, sigue siendo extendida una interpretación de la religión musulmana para la que el cristiano es enemigo.

Además de continuar lo realizado en pontificados anteriores, los diversos viajes del Papa Francisco a países de mayoría islámica, como los recientes a los Emiratos Árabes Unidos y a Marruecos, o el ya inmediato a un país con una importante representación de esa religión como Macedonia, están sirviendo para descubrir y potenciar otros planteamientos, alentando la esperanza de avances en la aceptación mutua de las diversas religiones y la convivencia entre ellas.

En otro orden de cosas, también crece la conciencia de que incluso en sociedades democráticas existen formas de discriminación por motivos religiosos, originadas en un cierto prejuicio antirreligioso, y que en la práctica vienen a traducirse en formas de “fundamentalismo” de otro carácter. A estos aspectos se refiere un nuevo documento de la Comisión Teológica Internacional, titulado Libertad religiosa para el bien de todos. Enfoque teológico de los desafíos contemporáneos. El documento tiene el estilo y la profundidad propios de una contribución teológica, pero no un tecnicismo que obstaculice su comprensión. Debido a lo relevante de esta cuestión para la convivencia pacífica, especialmente en contextos de pluralidad, ofrece una lectura sugerente para cualquier lector, aunque invita a los expertos a desarrollar con nuevas reflexiones los aspectos particulares.

Es claro que desde la época del Concilio Vaticano II y la publicación de la declaración Dignitatis Humanae en 1965 ha cambiado el contexto social y cultural de la libertad religiosa. Teniéndolo en cuenta, el documento desarrolla los principios que recoge, enriquecidos con aportaciones posteriores del magisterio posterior. Entre otros aspectos, denuncia la consolidación en muchos lugares de una neutralidad ideológica del Estado que sólo es aparente, porque negar a los creyentes, o a la perspectiva religiosa, su derecho a participar en el debate civil implica imponer una ética determinada, precisamente en nombre de la neutralidad. 

Por eso, una de las principales conclusiones del documento es que “el Estado no puede ser ni teocrático, ni ateo, ni neutro (como indiferencia que finge la irrelevancia de la cultura religiosa y de la pertenencia religiosa en la constitución del sujeto democrático real), sino que más bien está llamado a ejercitar una ‘laicidad positiva’”, como la que la Iglesia desea.

LA COMPLIANCE, EN EL FORO PALABRA

A la implantación de programas de compliance en las entidades eclesiásticas estará dedicada la nueva convocatoria del Foro Palabra, señalada para el día 22 de mayo a las 19:30 horas. Los datos precisos pueden encontrarse en la página 7 de este número. n

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