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La agenda social en Argentina

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El 18 de diciembre, el nuevo presidente argentino, Mauricio Macri, recibió en su despacho a representantes de la Conferencia Episcopal Argentina. La lucha contra el narcotráfico ocupó el centro de la escena. Los obispos le entregaron dos documentos: “El drama de la droga y el narcotráfico”, de 2013, sobre el impacto negativo de las drogas en la sociedad; y “No al narcotráfico, sí a la vida plena”, de noviembre de este año, en el que se presenta el fenómeno como materia de la nueva agenda política, vinculado a la corrupción y a la crisis en las fuerzas de seguridad. En uno de sus párrafos, advierte que el avance de la droga es “incomprensible sin la complicidad del poder”
La Iglesia ha sido unos de los agentes sociales clave para mantener el tema en agenda. En la pasada elección por la gobernación de la provincia de Buenos Aires, la discusión sobre las drogas fue, quizá, el factor determinante para que la balanza se inclinara a favor de María Eugenia Vidal y abriera las puertas para que el Frente Cambiemos llegara al poder nacional.

Si bien el episcopado no postuló referencias partidarias, la denuncia sostenida con constancia desde 2009 afectó con mayor fuerza al ahora gobierno saliente. La propuesta de la Iglesia es un abordaje integral porque “en las zonas periféricas, en algunos barrios y villas,el vendedor de droga se ha convertido en un referente social; se crea allí un espacio independiente ajeno a la auténtica cultura”.
Los temas sociales de primera necesidad ponen a la Iglesia cerca de la gente y aportando con contundencia un servicio público: su participación en la sociedad plural del siglo XXI avanza por el carril rápido cuando construye estos canales positivos, por los que el mensaje espiritual puede fluir hacia campos antes reticentes.

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