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Cine: El puente de los espías

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Es una cinta visualmente majestuosa, en donde la fotografía y los planos están muy bien pensados y ejecutados, al mejor estilo Spielberg. Además, constituye un gran tratado sobre el desarrollo de los personajes.

El puente de los espías (Bridge of spies)
Dirección: Steven Spilberg
Guión: Matt Charman, Ethan Coen
EE.UU., 2015

Steven Spielberg sigue siendo un maestro en el arte de hacer cine. Y su pasión por el cine histórico nos ofrece una nueva gran película. Bridge of Spies no resulta vertiginosa, como Saving Private Ryan o Munich, ni excesivamente política, como Amistad o Lincoln. Es una historia humana, donde la ambición por la justicia y por hacer lo correcto es la guía sobre la que se construye la narración.

El cambio de ambientación que se opera de Nueva York a Berlín es realmente genial. De un momento a otro la cinta pasa de ser un thriller de abogados americanos a una inquietante aventura de espías, en donde el personaje de James Donovan, un abogado de seguros brillantemente personificado por Tom Hanks, se sitúa en el centro de la acción y se convierte, sin pretenderlo, en el héroe de la historia.

Es una cinta visualmente majestuosa, en donde la fotografía y los planos están muy bien pensados y ejecutados, al mejor estilo Spielberg. Además, constituye un gran tratado sobre el desarrollo de los personajes. Resulta interesante también advertir la manera en la que el director logra entrelazar las historias de los sujetos y familias que se ven envueltos en la trama.

Puente de Espías se centra en la historia con fundamento en la realidad, aunque lógicamente un tanto versionada, del intercambio llevado a cabo en plena Guerra Fría entre un espía soviético capturado en Estados Unidos y un piloto militar norteamericano derribado en territorio ruso.

El director comienza la narración mucho antes de que se plantee el intercambio. Lo hace durante el proceso legal del supuesto espía soviético en una corte judicial de Nueva York. Es aquí donde se establecen las cualidades morales del personaje de Hanks y donde se plantean las primeras consecuencias humanas de lo que este abogado consideraba que en justicia debe hacer.

Una vez que la historia cambia de continente y llega a Europa, la narración se hace apasionante. El decorado se convierte en un protagonista más, mientras la acción se acelera y logra mantener en suspense al espectador, porque no se acaba de tener la certeza hasta el último momento de que las cosas vayan a salir bien.

Con esta cinta Spielberg relata momentos históricos. Aborda de lleno los argumentos presentes en la primera parte de la Guerra Fría. La tensión nuclear, el trabajo de los espías y las posiciones políticas claramente establecidas en cada uno de los bloques.

Una película, en definitiva, en la que director y actor están en su mejor momento artístico y que termina por resultar una de las mejores historias del año.

Jairo Velásquez

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