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Grupos feministas y provida coinciden en criticar la “gestación por subrogación”

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Una jornada divulgativa sobre gestación subrogada ha desencadenado las protestas de grupos feministas y colectivos LGTBI que ven en esta práctica una explotación de la mujer.

 

Enrique Carlier

 

Resulta curioso, pero sobre la “maternidad subrogada” dos colectivos tan distantes ideológicamente como son las organizaciones feministas y colectivos LGTBI (lesbianas, gays, transgéneros, bisexuales e intersexuales), por un lado, y las asociaciones provida, por otro, coinciden en lo mismo: que se trata de una “explotación de la mujer”, por muy reproductiva o altruista que sea.

El 6 de mayo está prevista una movilización convocada por la Red Estatal contra el Alquiler de Vientres (que integra unos 50 grupos feministas) para protestar por la denominada Feria Surrofair de Madrid, una jornada divulgativa impulsada por una consultoría sobre gestación subrogada en Ucrania.

Semanas antes, representantes de esta Red reclamaron del ayuntamiento de Madrid y de la Comunidad Autónoma su deber de “prohibir que esta feria se realice con la ley en la mano”. “Sería como permitir una feria sobre narcotráfico”, señaló Sonia Lamas, portavoz de esa plataforma. Advirtieron de que la subrogación amenaza los derechos de las mujeres, que “no son ganado para satisfacer el deseo de crianza de unos pocos”. Además, “choca contra la legalidad vigente y con los derechos del niño”.

Alicia Miyares, presidenta de No Somos Vasijas, subrayó que el contrato de gestación subrogada supone la renuncia a “un derecho fundamental” de la gestante a la filiación del niño y añadió: “¿Se imaginan un contrato en el que una de las partes renuncia irrevocablemente a su derecho al voto?”. No se trata de “una técnica de reproducción asistida más” y “no es comparable a la donación de óvulos”, porque aquí se dona un ser humano y “una criatura no se dona”.

Se mostró igualmente crítica con una subrogación “altruista”: se trataría de una “tapadera”. “Lo que quieren es una ley, aunque sea restrictiva, para registrar a los niños nacidos en el extranjero”, porque en España no hay muchas mujeres dispuestas a gestar para otros.

Ramón Martínez, vicepresidente de Somos Diferentes y en nombre de los colectivos LGTBI, defendió la adopción de niños y resaltó que “la solución para ejercer la crianza no es pasar por encima de los derechos de las mujeres”.

Para Elena Rábada, presidenta del Partido Feminista, la gestación subrogada “está muy cerca de las redes de trata de seres humanos”. Por otra parte, se cuestionaba: “¿Por qué no es ético el tráfico de órganos y sí el alquiler de vientres?”.

También resulta original que ahora estos grupos feministas y colectivos LGTBI empleen, para oponerse a la maternidad subrogada, el argumento de las asociaciones próvida para denunciar la introducción del aborto.

La Red Estatal contra el Alquiler de Vientres dice desconfiar de que los casos en España alcancen el millar: se inflará la cifra para hacer creer que se trata de una necesidad social.

Algunos aspectos relevantes

Al habla con Elena Postigo Solana, doctora en Bioética y coordinadora de la Cátedra de Bioética de la Fundación Jerôme Lejeune, nos ha aclarado algunos aspectos de la “maternidad subrogada”. En primer lugar, que convendría hablar de “gestación por subrogación”, porque lo que se subroga es que la mujer geste. Y “vientre de alquiler” no designa bien lo que acontece, porque no se alquila solo el vientre, sino toda la persona de la gestante.

Señala que la subrogación se está convirtiendo en un negocio muy lucrativo, que ha generado el denominado “turismo reproductivo” en países en vías de desarrollo.

Evidentemente, no hay un derecho al hijo que justifique un hipotético derecho a la maternidad subrogada.Y aunque pueda responder a una motivación inicialmente altruista, la gestación subrogada suele venir precedida de acuerdo de pago en concepto de compensación o para cubrir costes sanitarios.

 

Marco jurídico actual

Jurídicamente, el contrato de maternidad subrogada en nuestro país se considera nulo de pleno derecho por el artículo 10 de la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida. Es madre quien da a luz. La nulidad de este contrato se basa en la dignidad de la mujer gestante y del hijo, que no pueden convertirse en objeto de negocio; tampoco sus cuerpos.

Penalmente, la subrogación aparece tipificada como delito en el artículo 221 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Esta norma sanciona a aquellos que, mediando compensación económica, entreguen a otra persona un hijo, descendiente o cualquier menor aunque no concurra relación de filiación o parentesco, eludiendo los procedimientos legales de la guarda, acogimiento o adopción, con la finalidad de establecer una relación análoga a la de filiación. Lleva aparejada penas de prisión de uno a cinco años y de cuatro a diez años de inhabilitación  para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela o guarda.

A pesar de esta normativa, España ha reconocido la filiación por subrogación a partir de una sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del 26 de junio de 2014. Y se permite la inscripción en el Registro Civil del niño nacido fuera de España mediante vientre de alquiler en base al interés del menor. Pero no se ha modificado la prohibición sobre maternidad subrogada.

 

En otros países

Aunque en algunos países como Albania, Georgia, Croacia, Holanda, Rusia, Reino Unido, Grecia y Ucrania la maternidad subrogada es legal, en la gran mayoría de los Estados europeos está prohibida. Además de España, está expresamente prohibida en Alemania, Austria, Estonia, Finlandia, Islandia, Moldavia, Montenegro, Serbia, Eslovenia, Suecia, Suiza, Turquía y Francia. Pero al igual que ha ocurrido en España, la citada sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha derivado también en el reconocimiento del derecho de filiación por subrogación en toda la Unión Europea.

Está parcialmente tolerada en Bélgica, Luxemburgo, Polonia o la República Checa. En Hungría, Irlanda, Letonia, Lituania, Malta, Mónaco, Rumania, San Marino y Bosnia-Herzegovina no hay una norma que prohíba expresamente esta práctica.

Fuera de Europa, está reconocida en siete Estados de Estados Unidos así como en México, Australia, India y Tailandia. En estos dos últimos países, a fin de limitar el turismo reproductivo, los gobiernos prohíben la gestación subrogada a extranjeros.

Según Elena Postigo, el coste de una gestación subrogada varía. En Estados Unidos, donde los nacimientos subrogados anuales se han duplicado en los últimos seis años y son cerca de 2000, alquilar los servicios de una gestante cuesta 225.000 dólares; en India o Tailandia, unos 72.000 dólares. En el caso de la India, el mayor mercado de vientres de alquiler del mundo, el negocio de la maternidad subrogada genera alcanza los 2,3 billones de dólares al año.

Elena Postigo advierte que a la maternidad subrogada siempre la acompaña una fecundación in vitro, congelación de embriones, eugenesia del diagnóstico preimplantatorio y prenatal y fuerte presión para abortar si surgen anomalíaa. Las implicaciones de carácter médico ético y legal son muy serias (por ejemplo, se conculca el derecho del niño a conocer la paternidad del progenitor donante).  Por todo ello, antes de legislar sobre esta materia debería estudiarse en detalle, aunque considera que habría de prohibirse tal práctica, como han hecho otros países de nuestro entorno. n

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