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Gitanos: miles de familias en situación de vulnerabilidad

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Amplios sectores de la población gitana española se encuentran en una situación de seria desprotección debido al impacto del Covid-19. La Fundación Secretariado Gitano ha puesto en marcha, entre otras iniciativas, un Fondo de Emergencia Social #JuntoALasFamiliasGitanas, para atender las necesidades básicas de miles de familias gitanas vulnerables.

Texto Carolina Fernández, Subdirectora de Incidencia y Defensa de Derechos. Fundación Secretariado Gitano.

La situación de vulnerabilidad y de desigualdad que afecta a la población gitana era alarmante antes de la llegada de la crisis generada por el Covid-19. Con datos de 2018, el Estudio comparado sobre la situación de la población gitana en España en relación al empleo y la pobreza, señalaba que la pobreza y la exclusión afecta a más del 80 % de las personas gitanas, y que el 46 % es extremadamente pobre. Entre los/as menores, la tasa de pobreza infantil se sitúa en un 89 %, y un 51 % es extremadamente pobre. 

En relación al empleo, el estudio revelaba la baja presencia que tiene la población gitana en el mercado laboral, marcada por la precariedad y la débil protección, con una tasa de paro que alcanza el 52 % (lo que supone más de 3 veces la de la población general, del 14,5 %) y donde las mujeres gitanas padecen una clara desventaja, con una tasa de empleo que solo llega al 16 %.

Tan solo el 53 % de las personas ocupadas son asalariadas (más del 80 % para la población general), mientras que las personas autónomas representan el 47% (menos del 20% para la población general). Tan alta incidencia del trabajo autónomo se debe a la prevalencia de la venta ambulante, que continúa siendo la principal actividad laboral para las personas gitanas. Por lo que respecta a la situación educativa, solo el 17 % de la población gitana mayor de 16 años tiene completados estudios de ESO o superiores, y 6 de cada 10 niños y niñas gitanas no terminan la Educación Secundaria Obligatoria. 

Por último, en España todavía más de 9.000 familias gitanas viven en situación de infravivienda sin las condiciones mínimas de habitabilidad (en torno a 40.000 personas). De esos 9.000 hogares,  2.273 son chabolas en asentamientos  (alrededor de 11.000 personas), según el Estudio-Mapa sobre Vivienda y Población Gitana, 2015 (ver gitanos.org).

Esta crisis está situando a amplias capas de la población gitana española en una situación de seria desprotección en lo que respecta al disfrute de sus derechos fundamentales. El Covid-19 ha afectado en sus primeros embates a numerosas familias gitanas en varias Comunidades Autónomas. 

Desprotección

Si bien en un primer momento la prioridad ha sido la de informar y promover medidas sanitarias de prevención y contención, tras la declaración del Estado de Alarma en el país, estamos ante un nuevo escenario más complejo en el que se combinan nuevos riesgos sociales que se suman a la situación sanitaria y a la previa situación de alta vulnerabilidad que arrastra la población gitana.

Buena parte de las familias gitanas tienen en la venta ambulante su fuente básica de ingresos, ya de por sí precaria. El cierre de los mercadillos y la imposibilidad de realizar otras actividades, como la recogida de chatarra, la venta de fruta, u otras que procuraban algún ingreso diario, ha dejado a muchas familias en situación de emergencia social, sin ningún ingreso, y con serias dificultades para acceder a las ayudas previstas por el Gobierno para autónomos. 

Por otra parte, y a pesar de la imagen generalizada de que las familias gitanas son perceptoras de prestaciones sociales, sólo el 32 % de los hogares gitanos muy pobres las perciben. Especialmente preocupante es la situación en asentamientos, espacios donde hay escasa protección sanitaria y escasa presencia de servicios sociales y recursos públicos, y donde además la situación de salud de las personas, por el riesgo sanitario del entorno, supone patologías previas y, por tanto, son población de alto riesgo. Pero lo más acuciante en estos momentos es la carencia de alimentos y productos de primera necesidad como medicinas y productos de higiene. 

A pesar de los recursos habilitados por el Gobierno para paliar la emergencia social que están viviendo muchas personas, y de las recomendaciones de orientarlos a las familias más vulnerables, por distintos motivos, las ayudas no están llegando con la suficiente premura. Y estamos viendo cómo hay una falta de alimentos y de productos de primera necesidad en muchos hogares gitanos, ya de por sí en condiciones muy precarias y de extrema pobreza. 

Esta crisis, además, puede suponer un incremento aún mayor del nivel de fracaso escolar del alumnado gitano, marcado ya por la brecha digital y la desigualdad educativa de partida, y que ahora se está mostrando con claridad. El cierre de colegios e institutos, por otra parte, ha dado paso a un sistema que se basa fundamentalmente en recursos digitales. 

Una buena parte de las familias gitanas no cuenta ni con los equipos necesarios ni con las capacidades para utilizarlos. 

Una respuesta eficaz

Ante la crisis del coronavirus, la plantilla de más de 800 trabajadores y trabajadoras de la Fundación Secretariado Gitano está movilizada (teletrabajando y con actividad presencial en algunas sedes) desde más de 60 localidades de toda España, volcada en dar una respuesta eficaz a quienes más lo necesitan. Nuestra prioridad es estar cerca de las personas más vulnerables. Además, en estos momentos críticos, es clave continuar con la promoción social. “Hemos cambiado nuestros canales de comunicación, pero nuestra prioridad es estar cerca de las personas más vulnerables.” 

Hemos trabajado desde el inicio de la crisis en dos direcciones: reorientar el trabajo de nuestros equipos al apoyo y asistencia telefónica o telemática a las personas con las que trabajamos regularmente en nuestros programas; y en segundo lugar, haciendo incidencia política, trasladando a las administraciones públicas a todos los niveles (estatal, autonómica y local) las necesidades urgentes de muchas familias gitanas y ofreciendo propuestas concretas para paliar los efectos de esta crisis. 

Entre otras acciones, lo principal es estar junto a la comunidad gitana. Estamos en contacto permanente con las personas que participan en nuestros programas en toda España, vía teléfono, whatsapp, email, redes sociales… para conocer sus necesidades y orientar las posibles soluciones; así como para hacerles llegar toda la información relacionada con las medidas de protección y prevención que las autoridades sanitarias han difundido desde el comienzo de esta crisis. 

Acercamos los recursos disponibles. Difundimos la información esencial y fiable de las autoridades y favorecemos que las personas gitanas que lo necesiten accedan a los recursos disponibles (ayuda alimentaria, productos de higiene, etc.). 

Que nadie se quede atrás. Incidimos en los Gobiernos locales, autonómicos y estatal para que tengan en cuenta de manera urgente las necesidades de la población más vulnerable.

Se ofrece orientación laboral. Nuestros orientadores de toda España están informando sobre los nuevos trámites y gestiones online a autónomos, desempleados y trabajadores, personas afectadas por ERTE, etc., y se procura una forrmación online individual y grupal. Especialmente en esta crisis, estamos informando a vendedores ambulantes para que puedan aprovechar los recursos que se han puesto en marcha para paliar los efectos de  la crisis socioeconómica e incidiendo en propuestas al Gobierno para que no se queden fuera,  como la moratoria en el pago de deudas a la Seguridad Social.    

Además, continuamos combatiendo la discriminación, el discurso de odio antigitano y los bulos, y sensibilizando a la sociedad a través de las redes sociales y todas nuestras vías de comunicación online. 

Encuesta a 11.000 personas gitanas

Para conocer de manera rápida y sistemática la situación de los hogares de las personas participantes en nuestros programas, nuestros equipos han entrevistado telefónicamente a casi 11.000 participantes de nuestros programas, en 68 ciudades de 14 CCAA durante la semana del 30 de marzo al 3 de abril. El 58 % de las encuestas se han realizado a mujeres y el 42 % a hombres. El 15 % de las personas encuestadas son menores de 16 años (participantes de nuestros programas de educación o de atención a la infancia), el 46% a participantes de 16 a 30 años, el 21% de 30 a 40 años y el 18% a mayores de 40 años (las personas adultas son participantes principalmente de nuestros programas de empleo o de lucha contra la pobreza y la exclusión. Se trata de un Informe valioso porque supone una buena radiografía de la situación general de la población gitana en estos momentos.

Principales resultados

La principal conclusión es que hay una baja incidencia en los hogares gitanos por el Covid-19 (contagios, fallecimientos), pero que la situación más acuciante y que más preocupa a las familias es la de cubrir la necesidades básicas y de alimentación. Esto nunca les había ocurrido a las personas gitanas; el confinamiento tiene un efecto inmediato sobre la capacidad de ganarse la vida de gran parte de estas familias gitanas, que viven muy al día y subsisten con actividades precarias, a menudo irregulares y sin protección. Además, en contra lo que a veces se piensa, sólo un tercio de las familias en pobreza extrema, reciben prestaciones como la renta mínima.

En cuanto al acceso a necesidades básicas, debe destacarse que más del 40 % de entrevistados está teniendo problemas de acceso a la alimentación. Las familias están recibiendo ayuda sobre todo de la familia extensa o el vecindario (más del 40 %), seguido por las entidades sociales o las parroquias (más del 30 %) y después por la administración local (ayuntamientos).

Fondo de Emergencia Social

Además de continuar con la labor de promoción social que tradicionalmente llevamos a cabo, con carácter excepcional hemos puesto en marcha el Fondo de Emergencia Social #JuntoALasFamiliasGitanas para poder dar respuesta a esta emergencia social atendiendo las necesidades más urgentes de miles de familias gitanas.

Las donaciones que recibe el Fondo por parte de particulares, empresas y entidades se están transformando en bonos para alimentos y productos de primera necesidad como medicamentos o productos higiénicos para las familias que más lo necesitan. Para hacer esto posible, en la Fundación Secretariado Gitano estamos llegando a acuerdos con supermercados para materializar esas ayudas en tarjetas que las familias puedan usar para adquirir los alimentos y productos de primera necesidad y canalizando las donaciones de equipamientos recibidas de empresas para aquellas familias más afectadas por la brecha digital. 

Los equipos de la Fundación Secretariado Gitano en 14 Comunidades Autónomas están ya en contacto con miles de estas familias para detectar sus principales necesidades y ofrecerles el apoyo necesario de manera urgente. Las ayudas se distribuyen a nivel local en las distintas oficinas que la Fundación Secretariado Gitano tiene en España. A la hora de entregar las ayudas, se está dando prioridad a las familias más desprotegidas, es decir, a aquellos hogares con ingresos más bajos y con mayor número de menores a su cargo.

Propuestas a los poderes públicos

Desde el principio de la crisis nuestra propuesta a las administraciones ha sido la de actuar de manera urgente, activando a los servicios sociales municipales para que implementen de manera rápida y flexible las Recomendaciones del Gobierno para los asentamientos y barrios más vulnerables, y coordinen las ayudas de emergencia y entrega de alimentos en los barrios más desfavorecidos. Desde cada una de las ciudades en las que trabaja la Fundación Secretariado Gitano hemos reforzado la interlocución con las administraciones locales, pero también autonómicas y estatales para agilizar los procesos y ponernos a su disposición para canalizar y ayudar en el reparto de ayudas. 

Por otra parte, hemos solicitado ayuda económica de urgencia para los vendedores ambulantes. Las medidas aprobadas por el Gobierno para autónomos ayudan a paliar la situación de los vendedores ambulantes en parte, pero los criterios para su aplicación excluyen a un número de personas por el requisito de estar al corriente del pago a la Seguridad Social. Por eso pedimos que en estos momentos de necesidad, se flexibilicen los criterios para la percepción de estas ayudas. 

Pero de manera más estructural, hemos pedido, y nos felicitamos por su aprobación,  la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital (IMV), que garantice ingresos suficientes a los hogares más desprotegidos. 

Creemos que este mecanismo puede ser la mejor herramienta para erradicar, prioritariamente, la pobreza extrema, y reducir la pobreza.

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