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Fátima prepara el centenario de las apariciones con oración, penitencia y conversión

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La Iglesia en Portugal se prepara para celebrar, dentro de un año, las apariciones de la Virgen en Fátima. ¿Qué significa el mensaje de Fátima para el cristiano de hoy? 

— Ricardo Cardoso, Vila Viçosa

La sucesión de los tiempos nos acerca al centenario de las apariciones de la Santísima Virgen María en Fátima. Preparar la celebración de un centenario no es tarea fácil, pero más difícil es conocer, entender, acreditar y vivir los acontecimientos determinantes que hacen de Fátima el altar del mundo, como decía san Juan Pablo II. El centenario se reviste de un significado más profundo, pues no se trata de celebrar el tiempo pasado o la historicidad, sino de redescubrir los designios que la eternidad de Dios desea para la temporalidad del hombre.

La experiencia de Fátima
Estamos acostumbrados a mirar a Fátima partiendo de realidades fraccionadas, parciales o estancas. Para unos se acentuarán las dimensiones histórica y sociológica, reconociendo la pluralidad y la numerosa proveniencia de miles de personas que, en el último siglo, llegan frecuentemente a Fátima. Para otros, la sociología se especializa en datos de asistencia a Misas, confesiones, peregrinaciones y otras actividades con cariz religioso. En el ámbito de la fe, hay quien mira sin dar crédito a este “fenómeno religioso”; otros se distancian al no aceptar las múltiples formas de manifestaciones de piedad popular o de la sencillez con que muchos peregrinos saben manifestar su amor más sincero y natural a la Santísima Virgen. Otro grupo, no menos reducido, resume la experiencia de Fátima a la práctica de piadosos actos y de una religiosidad masificada, pero olvidándose de que Fátima no está fuera del dinamismo teológico y, por consiguiente, del plan salvífico de Dios para la humanidad y para la vida concreta de cada hombre y mujer de todos los tiempos.

Concretando lo que se está diciendo, se torna claro y evidente que el centenario de las apariciones de la Virgen en Fátima tiene que ser analizado de un punto de vista amplio, total y transversal. O sea, en rigor hay que clarificar que las apariciones de Fátima son una verdadera y profunda lección de Teología, donde el encuentro de Dios con el hombre sigue siendo una necesidad de manifestación de su Amor y de su Misericordia, creando condiciones para que el hombre acoja la salvación ya operada en Cristo. Siendo así, las apariciones de Fátima son una garantía y una invitación a vivir más plenamente el don de la fe en circunstancias concretas, en dinamismos concretos y en vidas concretas.

Ricardo Cardoso es vicerrector del Seminario Menor de Évora.

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