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Ecumenismo de los corazones

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El autor, obispo luterano, señala prioridades ecuménicas en un contexto “muy positivo”. A su juicio, la fe y el amor están intrínsecamente vinculados, también en el ecumenismo. Y habla de un “ecumenismo de los corazones”.

SEPPO HÄKKINEN. Obispo luterano de Mikkeli (Finlandia)

Mi experiencia sobre el ecumenismo con los católicos es muy positiva. La buena atmósfera ecuménica general en Finlandia es, por supuesto, un factor. Del mismo modo, una larga tradición común une y hace que la Iglesia católica sea más familiar que muchas otras denominaciones. También son importantes las amistades personales que han fortalecido la experiencia de la fe común y creado una visión positiva de la Iglesia católica. Además, la oración común y la intercesión mutua han fortalecido la relación ecuménica con los católicos.

Aunque la Iglesia católica en Finlandia es pequeña, su importancia como parte de la Iglesia católica mundial es grande, especialmente en el ecumenismo, y puede ser una referencia de ecumenismo vivo para el conjunto de la Iglesia católica. La Iglesia Luterana es la heredera y sucesora de la Iglesia católica occidental. Incluso después de la Reforma, la Iglesia Luterana todavía representa la misma fe cristiana que san Henrik estableció en Finlandia. 

En cuanto a las prioridades ecuménicas, hay dos en mi mente. Primero, las Iglesias necesitan continuar el diálogo doctrinal con paciencia pero de manera activa. El objetivo es la unidad visible de la Iglesia de Cristo. Esto se puede lograr cuando hay suficiente consenso doctrinal entre las Iglesias y cuando se reconocen los sacramentos y el ministerio. En segundo lugar, la secularización de la sociedad occidental y la separación de las personas de la fe cristiana están obligando a las iglesias a estar cada vez más interconectadas. A menudo, en los debates ecuménicos, se hace una distinción entre ecumenismo doctrinal y ético. Ante los desafíos de hoy, es importante mantener estos dos aspectos juntos, incluso en el ecumenismo. La fe y el amor están intrínsecamente vinculados.

Si vamos a seguir la llamada de Jesús, nosotros como cristianos debemos trabajar por la unidad. Para ser fieles a Jesús y a su propia naturaleza, las Iglesias deben entablar un diálogo mutuo y luchar por el núcleo de la fe. Al mismo tiempo, es alentador recordar que la unidad no es el resultado del esfuerzo humano sino don del Espíritu Santo. Y es también misión de la Iglesia construir puentes y recordarnos que como seres humanos somos hermanas y hermanos. ¡El estado actual de la sociedad está clamando por la necesidad de ecumenismo! El ecumenismo de los corazones puede ser una fuerza ecuménica muy significativa. Así, el ecumenismo no será una reunión formal o una visita, sino sobre todo una comunión espiritual de crecimiento hacia el propósito de la oración de Jesús de que seamos uno.

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