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Dolorida petición de perdón del Papa por los abusos

El Papa Francisco en su viaje pastoral a Irlanda, a finales de agosto de 2018.
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El Papa Francisco lanzó al mundo desde Dublín una profunda petición de perdón por los abusos sexuales en niños y mujeres, por todas las víctimas. Una petición reiterada que sigue en pie, junto al firme compromiso de luchar contra los abusos en la Iglesia.

Texto – Giovanni Tridente, Roma

Las primeras palabras en este sentido las pronunció el Santo Padre en el encuentro con las autoridades, nada más aterrizado en Dublín, donde, ante la realidad de los más vulnerables, reconoció “el grave escándalo” causado –antes también en Irlanda– por eclesiásticos que habrían debido protegerlos y educarlos. Un fracaso que suscita justamente indignación, a la vez que “permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica”.

En la capilla de las apariciones en el santuario de Knock, el Papa manifestó que había presentado a Santa María a “todos los sobrevivientes, víctimas de abusos por parte de miembros de la Iglesia en Irlanda”, entre ellos a los menores a los que se les “ha robado la inocencia o se les ha alejado de sus madres se les ha dejado una cicatriz de recuerdos dolorosos”, reiterando un firme compromiso “en la búsqueda de la verdad y de la justicia”.

Por sorpresa, después de haberse reunido el día anterior con ocho víctimas de abusos de diverso tipo por parte del clero, en la Misa de cierre del Encuentro el Santo Padre decidió pronunciar un acto penitencial en el que, en tono recogido, ha pedido nuevamente perdón por este tipo de crímenes. Entre ellos enumeró también los casos de abuso laboral y de aquellos niños que han sido sustraídos a sus madres -muchachas/madres- y a los que se impedía luego buscarlas porque se decía “que ‘era pecado mortal’”. El Papa ha implorado del Señor que “mantenga y acreciente este estado de vergüenza y de compunción” dando la fuerza “para que nunca más suceda y para que se haga justicia”.

Por último, hubo referencias al tema también en el encuentro con los obispos del país, donde invitó a no bajar nunca la guardia “ante la gravedad y el alcance de los abusos de poder, de conciencia y sexuales en diferentes contextos sociales”. Ante las humillaciones dolorosas, el Papa pidió valor, cercanía y proximidad para superar la imagen “de una Iglesia autoritaria, dura y autocrática”.

A otros aspectos de la penosa situación creada en la Iglesia por estos abusos, y a la carta dirigida por el Santo Padre al Pueblo de Dios, están dedicados el Análisis y la Opinión en las páginas siguientes.

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