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Dejar marca evangélica digital

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La invitación de Jesús fue clara: Ser sal del mundo, levadura en la masa. Ni la sal ni la levadura destacan, pero sin ellas el resultado final es catastrófico.

Xiskya Valladares —Religiosa de la Congregación Pureza de María
@xiskya

Es cierto que estamos ya casi a mitad de año 2018, pero por curiosidad me he metido a Google Trends para consultar las mayores tendencias de 2017. Mi inquietud iba, sobre todo, en la línea de conocer qué tan significativos estamos siendo los católicos, la Iglesia y el Evangelio, en España y el mundo. He de decir que no estamos dejando ninguna marca evangélica en el mundo digital.

Esta realidad podría desanimarnos. Pero también lo contrario, ser un revulsivo que nos despierte y nos rete para cambiar lo que sea necesario. La invitación de Jesús fue clara: Ser sal del mundo, levadura en la masa. Ni la sal ni la levadura destacan, pero sin ellas el resultado final es catastrófico. Me pasó hace poco con un bizcocho que no subió lo suficiente porque le faltó más levadura y acabamos tirándolo.

Estoy convencida de que las tendencias cambiarían si fuéramos más veces conscientes de esto. ¿Por qué Eurovisión, HBO, los Oscars, Supervivientes y La Sexta Directa son trending topic de 2017 y no hay nada relacionado con la Iglesia? La verdad es que puede que me equivoque, pero no se me ocurre asociar ninguno de esos temas a nuestros valores. Sin embargo, lo que hace que sean tan interesantes para mucha gente, quizás sí tiene mucho que ver con lo que nos falta.

Despertar la curiosidad, conectar con los intereses de la audiencia, ser atractivos, utilizar narrativas que encandilen, suscitar expectativas, cuestionar realidades, cambiar los puntos de vista sobre algo, emocionar, inspirar un estilo de vida, plantear retos, son, entre otros, algunas de las acciones que provocan esos cinco trending topic de 2017. ¿Y no son acaso acciones cien por ciento evangélicas? Quizás hemos dejado de lado al Espíritu Santo. Hemos dejado de creer que con su fuerza podemos darle la vuelta al mundo. Quizás nos falte conversión, oración, confianza. Pero tenemos la responsabilidad delante de Dios de dejar una marca evangélica en este mundo digital.

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