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Crítica a la posverdad

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XISKYAVALLADARES

‒Religiosa de la Congregación Pureza de María

@xiskya

Parece que los “fakes” están de moda. Noticias falsas, imágenes falsas, vídeos falsos. Todo con el fin de manipular la realidad o, en palabras de David Redoli: “Más que adaptarnos a la realidad, adaptamos la realidad a nuestras creencias. Para ello podemos llegar a rechazar los hechos y los datos. Lo llamamos disonancia cognitiva. Nos tragamos todo lo que nos llega y no todo lo que nos llega está verificado ni contrastado. Lo estamos viendo en el tema Cataluña, pero es en todo, también en los bulos que han corrido sobre el estado crítico de Benedicto XVI, en muchas palabras mal atribuidas al papa Francisco, en noticias sobre famosos y hasta en falsas herejías supuestas de Amoris Laetitia. Nos toca invertir un montón de tiempo desmontando mentiras pudiendo no tener que hacerlo.

La manipulación para adaptar la realidad a nuestras conveniencias es un gran problema. Pero no es el único. Intentan manipularnos unos pocos; el problema principal es la rapidez con que hacemos circular esos “fakes” sin verificar ni contrastar. Como si todo lo que surge en las pantallas, por el mero hecho de aparecer, ya significa que es verdad. No sé si esto se debe al oculto afán de protagonismo que buscamos queriendo ser los primeros en publicar, o los que más “me gusta” o “retuiteosobtenemos, o los que tenemos la imagen o noticia más impactante.

Tal vez tendríamos que revisar nuestro interior, sobre todo por encontrar qué es lo que nos motiva en el fondo a la hora de compartir una información o una imagen. No es fácil, lo sé. Pero a mí me ayuda hacerme la pregunta: “¿Va a hacer bien esto a los que lo reciban? Y, por supuesto, revisar bien el contenido antes de hacer clic. Los cristianos no podemos instalarnos en la posverdad.

Desengañémonos: todo es un relato. La historia es casi siempre muy distinta. Busquemos la verdad.

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