Publicidad

Consejos prácticos a los profesores de Religión

Clase de Religi—n de Tercero de Primaria en el colegio Rey Pastor de Logro–o © Justo Rodr’guez 30/10/2009
Publicidad
 

Ante el inicio del curso escolar, la incertidumbre política reinante está generando gran inestabilidad educativa. No se sabe qué será de la LOMCE, pero con ella o sin ella el encaje académico de la Religión sigue sin estar bien resuelto. Y el profesorado padece la reducción de horarios por opciones ideológicas poco respetuosas con la voluntad de los padres. ¿Qué recomendaciones prácticas cabría hacer?

– Dionisio Antolín Castrillo

Delegado diocesano de Enseñanza de Palencia

Al ponerme a escribir este artículo dirigido a los profesores de Religión y ante el inicio del curso escolar, que está la vuelta de la esquina, resulta que España ha pasado ya por dos elecciones generales, y los resultados habidos y la posterior composición y distribución de escaños en la Parlamento dibuja una situación compleja de verdad: un gobierno en funciones y el mandato popular para que los partidos políticos dialoguen, negocien y acuerden y, desde el pacto, den un gobierno a España.

Del gobierno que se forme va a depender en gran medida la continuidad en la aplicación de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). No hay buenas perspectivas. Y es difícil pensar que se mantenga tal y como está.

Hubo un momento en el que los partidos políticos parecían dispuestos a tender puentes y consensos en el campo educativo, dando así respuesta a las demandas sociales. Pero ese tiempo ya pasó y son muy variadas las actitudes. Si forma gobierno el Partido Popular (PP), su LOMCE es y debe ser el punto de partida, pero tendrá que repensar y retrasar su aplicación en aspectos que en algunas  autonomías no están todavía desarrollados, en otras están siendo ralentizados  y, desde luego, se aplican con muchas dificultades, incluso en aquellas comunidades con gobierno del PP. Si forma gobierno el Partido Socialista (PSOE), la LOMCE es lo primero que derogará, como ha anunciado reiteradamente, aunque tendría serias dificultades para sacar adelante una nueva ley, también por la mayoría absoluta del PP en el Senado,

Encaje académico

Me disgusta oír en tertulias televisivas o leer en artículos de periódicos el soniquete de que es necesario eliminar el encaje académico de la asignatura de Religión como condición para mejorar el sistema educativo. Paradójicamente, por lo que he leído recientemente, las propuestas educativas van por otro lado: los países que integran la OCDE proponen que la prueba PISA de 2018 incluya, junto a las pruebas ya conocidas de Matemáticas, Lectura y Ciencias, un cuestionario que analice la actitud de los alumnos de 15 años y evalúe la competencia global de los alumnos para vivir en un mundo inclusivo en el que se reconozca y respete la diversidad cultural y religiosa. Ciertamente, debemos ponernos ya de acuerdo sobre la necesidad de dotar a los alumnos de herramientas para gestionar un futuro cambiante en el que no van a ser suficientes las soluciones científico-técnicas y donde se exigen unas opciones éticas claras. Hoy tiene más sentido y es más necesaria que nunca la presencia de la Religión en la escuela pública.     La escuela es el espacio en el que debe articularse curricularmente, en diálogo parejo con las demás asignaturas, el reconocimiento de la diversidad religiosa. Hay que seguir reivindicando que no es mejor sistema educativo el que prescinde de la dimensión espiritual o aquel que no tiene hueco académico para acoger la diversidad cultural y religiosa.

Calendario de aplicación de la LOMCE

Por otro lado, la LOMCE avanza y cumple su calendario con los cursos que faltaban.

Ya conocemos la regulación estatal y autonómica para todos los niveles de la enseñanza obligatoria y, por tanto, la diferente carga lectiva para cada uno de los cursos. El trato tan diferente proporcionado a la asignatura en cada una de las Comunidades Autonómicas ha llevado a maestros, profesores, padres, delegados diocesanos y obispos a un desconcierto-hastío descorazonador. Los recursos ante los tribunales han sido numerosos; y las sentencias, favorables. Pero hemos de seguir denunciando para que, desde el Ministerio, se cumpla la ley  reclamando de las autonomías una carga lectiva digna y que se imparta la Religión con la calidad pedagógica que se exige para las demás asignaturas.

Estabilidad del profesorado

Los maestros-profesores que imparten religión, trabajadores de lo público como los demás con igual preparación e implicación, no pueden convertirse en prescindibles en función de opciones ideológicas unilaterales, no consensuadas con la comunidad, y claramente no compartidas por tantos padres y madres que, como señalan las estadísticas, eligen cada curso de forma mayoritaria la asignatura de religión para sus hijos.

En medio estamos los delegados diocesanos de Enseñanza, a quienes los departamentos de recursos humanos de cada Comunidad Autónoma comunican las necesidades educativas para los centros educativos de aquella diócesis y les piden sus propuestas de profesorado. Con auténticos juegos de muñeca y gran dolor de corazón buscamos cómo hacer compatibles la reducción de horas lectivas en Primaria con el número de profesores que tenemos en plantilla. A veces, las jubilaciones han sido la solución. Pero realmente ha sido la solidaridad entre el profesorado, el perder todos para que nadie se quede sin trabajo, lo que ha abierto camino. Todo ello con el peligro de tener profesionales sólo a media jornada.

Currículo

Ya disponemos de currículo de Religión católica para todos los niveles educativos (Primaria/Secundaria/ Bachillerato), que se ajusta perfectamente al marco pedagógico de la LOMCE. Un currículo que subraya la legitimidad y fundamentación de la Religión en el marco de la educación integral y de su contribución educativa (esta perspectiva es más pedagógica y no se basa tanto en los acuerdos Iglesia-Estado y el derecho de las familias).

Es un currículo que asume el marco curricular de la LOMCE, al vincular las aportaciones de la enseñanza de la Religión a la finalidad propia de la Escuela, al presentar el aprendizaje por competencias y al afirmar que la Religión asume como punto de partida los objetivos que se fijan para cada etapa en el desarrollo de las diversas capacidades.

Un currículo que estructura los contenidos en cuatro bloques que recogen el saber antropológico cristiano acumulado a lo largo de los siglos. Se explica que en los cuatro bloques se incluyan conceptos, procedimientos y actitudes que están orientados al logro de los objetivos de la etapa.

Por cierto, en la resolución ministerial del 13 de febrero de 2015, que ordena la publicación del nuevo currículo, se dice que el alumnado de Bachillerato que así lo solicite tiene derecho a recibir la enseñanza de Religión católica; que a la jerarquía le corresponde señalar los contenidos de dicha enseñanza, así como la determinación del currículo y de los estándares de aprendizaje evaluables que permitan la comprobación del logro de los objetivos y la adquisición de las competencias correspondientes a la asignatura de Religión; que se incluirá la Religión católica como área o materia en los niveles educativos que corresponda; que será de oferta obligatoria para todos los centros y de carácter voluntario para los alumnos; que las decisiones sobre utilización de libros de texto y materiales didácticos y, en su caso, la supervisión y aprobación de los mismos es competencia de la autoridad religiosa.

El turno del profesor

Ahora la tarea corresponde a cada profesor. Es él el último peldaño en el que se concreta el currículo. Sobre él y su dedicación recae, en gran medida, lo que representa la asignatura en los centros educativos. Es, por tanto, necesario hacer la actualización pedagógica que reclama el momento. Ahí debiéramos estar atentas las delegaciones diocesanas de Enseñanza. Y propongo algunas tareas posibles:

-Pienso que es necesario conocer el nuevo marco curricular de la LOMCE por las consecuencias e impacto significativo en las programaciones didácticas y en el modo de impartir clase a partir de ahora. En concreto la Orden ECD/65/2015, del 21 de enero de 2015, sobre la relación entre los componentes del currículo, ayudará a comprender el lugar de las asignaturas, Religión incluida, en el nuevo marco pedagógico de la LOMCE, donde aparecen todas ellas vinculadas al logro de los objetivos de etapa y de las competencias clave.

-El nuevo currículo de Religión para las tres etapas en las que ha sido renovado con motivo de la LOMCE trata de justificar los porqués de la enseñanza de la Religión en el sistema educativo. Creo conveniente leer o releer el documento episcopal de 1979 sobre la identidad escolar de la enseñanza de la Religión. Es un documento clave, elaborado en un momento clave.

-Como es lógico, un reto siempre esencial en la formación, tanto inicial como permanente  del profesorado de Religión, debe tener presente una buena síntesis teológica del mensaje cristiano. Hay materiales muy buenos; al lado de los de la Conferencia Episcopal Española, ya conocidos, hay otros que abren nuevas perspectivas de acceso. Me parece muy bueno el del editorial Verbo Divino, Un Dios que actúa en la historia (son tres libritos: Antiguo Testamento; Jesucristo; Iglesia. Aborda el tema desde los textos, en un lenguaje sencillo, en perspectiva de trabajo en grupo, etc.).

En fin. Estoy convencido de ello. Por encima de las incertidumbres políticas, de la legislación, de los neologismos pedagógicos con los que se justifican las reformas, de los recortes, de tantas cosas… lo que el  profesor de religión encuentra son alumnos, vidas en construcción que reclaman lo mejor de ellos, y sé que la mayor parte de ellos –si no todos– hacen todo lo posible por darlo. Y están convencidos de que la educación sirve de preludio, acompañamiento y siembra, para poder recoger luego una respuesta personal y madura a la transcendencia o la adhesión a Jesucristo.

Publicidad