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Con el arzobispo electo de Tarragona, doctor Joan Planellas

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-Texto Ferrán Blasi

Siempre es un motivo de  alegría el nombramiento de un obispo, y en el caso del nuevo arzobispo electo de Tarragona, el Dr. Joan Planellas, place también subrayar, como ocurrió con su antecesor, su prestigio como profesor de Teología, su experiencia pastoral, y su simpatía y capacidad de matización ante las cuestiones difíciles. Nos parece que ello se pone de manifiesto en una entrevista de una página entera en La Vanguardia de Barcelona, el 18-05-19, interrogado por Josep Playà.

Permítasenos reproducir dos de las respuestas que aparecen en la conversación.  Una de ellas acerca de la propuesta existente sobre la posibilidad de que formen una Conferencia episcopal propia las dos Provincias eclesiásticas catalanas.

El  Dr. Planellas contesta: “Este documento quiere potenciar lo que ya tenemos. Que los obispos de Cataluña formen parte de la Conferencia episcopal española es una riqueza, implica una complementariedad dentro del territorio del Estado español. Pero, por otra parte, hablamos de una  Iglesia catalana como una unidad pastoral. Tenemos experiencia sinodal, conciliar, desde el siglo VI. Y desde 1969 hay reuniones periódicas de los obispos catalanes y este trabajo  lo tenemos que fomentar”. Ejemplos de esta unidad son el Ateneo Sant Pacià, la Facultad de Teología, el Secretariado Interdiocesano de Catequesis.

En otro orden de cosas, aparece en la conversación un aspecto importante de su actitud pastoral, ante un tema, el de los supuestos abusos, que se nos ocurre decir que suele aparecer desproporcionadamente en los medios de información, pues a menudo antes de que haya pruebas y ni siquiera acusaciones verosímiles. Así, se le pregunta al nuevo arzobispo acerca de alguna reacción popular sobre esas cosas. Y a propósito de Tarragona, dice: “De momento, he tenido conversaciones con gente de Tarragona y creo que no tenemos que enmendar a nadie. Hay un teléfono y un correo electrónico para que se puedan hacer denuncias. Y si  se tienen que llevar a la justicia civil y eclesial se hará, lo tengo muy claro. Tiene que haber justicia, misericordia y transparencia. También está el derecho a la inocencia y un trabajo de rehabilitación, que no quiere decir borrón y cuenta nueva, pero según los expertos son cuestiones difíciles”.

Hemos aludido al Ateneo de Sant Pacià. Y ya, fuera de la información, se puede esperar que no está lejos la erección de otra facultad para que el título pueda ser el de Universidad Pontificia o la denominación más adecuada.

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