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Caridad en la vida diaria

San Pedro Canisio, santo doctor de la Iglesia.

Hendrick Goltzius
(1558–1617)

Holandés, es considerado uno de los más brillantes dibujantes y grabadores de su época. Su sofisticada técnica manierista le llevó a alcanzar fama internacional. Tras un viaje a Italia en 1590, adoptó un estilo clásico más contenido; y a partir de 1600 comenzó a experimentar con la pintura, que entonces era considerada la cumbre de las artes, con más prestigio que el grabado. Iza.: autorretrato.
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El tema de la misericordia ha sido tratado en la historia del arte de manera profunda e ilustrativa. El artículo, en la serie en que el profesor van Bühren comenta algunos ejemplos que muestran las obras de misericordia, se detiene en esta ocasión en un significativo grabado holandés. 

— Ralf van Bühren, Roma

En el siglo XVI, la Caritas y la Misericordia eran motivos importantes del arte cristiano. En 1589 apareció en Amberes, editado por Christoph Plantin, el Catechismus imaginibus ornatus del jesuita Pedro Canisio. Este libro, ilustrado, reproducía siete xilografías con las obras de misericordia. En el título (“Institutiones Christianae, seu Parvus Catechismus Catholicorum”), el Catecismo ilustrado se refiere al Decreto de Trento sobre las imágenes (1563), según el cual por medio de las imágenes “se instruye y confirma el pueblo recordándole los artículos de la fe”.

Esta función didáctica de las imágenes era usual en Amberes desde que Alejandro Farnesio conquistó la ciudad en 1585. Entonces tuvo lugar, allí y en las provincias del sur de los Países Bajos, una recatolización. La convicción acerca de la necesidad social y moral de la caridad cristiana se fortaleció, especialmente por medio de la actividad caritativa de los sodalicios, fundados por los jesuitas. A ello se añadían los sermones y las catequesis populares, que reafirmaban públicamente los principios de la fe católica. También los artistas participaban en el enaltecimiento de la virtud de la misericordia. Así sucedía incluso en la protestante zona norte de los Países Bajos, como muestra el dibujante, grabador y pintor Hendrick Goltzius (1558-1617), un destacado representante del tardo-manierismo holandés. Trabajaba en Harlem, donde los reformados ocupaban el poder político desde 1578. Goltzius realizó allí, entre 1580 y 1590, un grabado con las obras de misericordia que fue editado en Amberes.

Cristo con la Cruz y las seis obras de misericordia, entre 1580 y 1590, calcografía, Hendrick Goltzius.
Cristo con la Cruz y las seis obras de misericordia, entre 1580 y 1590, calcografía, Hendrick Goltzius.

Programa iconográfico
La figura central de dicho grabado es Cristo resucitado sosteniendo la Cruz. En los bordes pueden verse seis representaciones en miniatura de las obras de misericordia. Las obras no están numeradas, pero su orden responde a la indicación bíblica (Mt 25). El orden de lectura es de arriba abajo: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y dar posada al peregrino (lado izquierdo), vestir al desnudo, visitar a los enfermos y redimir al cautivo (lado derecho). En el borde superior, la escena de la celebración de un matrimonio complementa las seis escenas laterales.
En la composición del grabado se ha expresado la inclinación manierista a combinar una escena principal y otras secundarias. Tales programas iconográficos, llenos de relaciones, eran frecuentes en el manierismo italiano, por ejemplo en ciclos de frescos de los palacios e iglesias. En el grabado de Goltzius, las escenas de alrededor comentan la imagen central principal; es decir, desde una perspectiva teológico-moral, las obras de misericordia están referidas a la redención por medio del sacrificio de Cristo en la Cruz.

La misericordia del Salvador
La interpretación del cuadro podría empezar por la figura principal, el Resucitado que sostiene la Cruz. Cristo tiene las cinco llagas, pero no lleva corona de espinas. En sentido bíblico, la presentación de las llagas muestra la misericordia del Redentor (cfr. Lc 24, 39). Además, Cristo aparece triunfante, porque el formato oval de su representación está creado como “gloriola”.
Para mostrar el mérito redentor de Cristo, Goltzius no ha elegido el tipo medieval de la “imago pietatis”, es decir, del varón de dolores de la Pasión, sino la forma idealizada del antiguo héroe. Este tipo de figura atlética se remonta al grabado “Alegoría de la Fe” (entre 1557 y 1561) de Coornhert, su maestro de Harlem. El gran modelo de ambos grabados de los artistas de Harlem fue la estatua realizada en mármol por Miguel Ángel situada en Santa Maria sopra Minerva, en Roma (1519-1521), donde Cristo resucitado está representado como figura heroica de Redentor.
En las tablas laterales, las buenas obras se llevan a cabo en un interior, o ante un fondo arquitectónico. Aquí Goltzius no ha elegido ningún ejemplo bíblico, sino la situación burguesa de su tiempo. De este modo, la obra de salvación llevada a cabo por Cristo se puede aplicar al ámbito cotidiano del observador.


Para seguir leyendo:

feb16-cultura4Las obras de misericordia en el arte de los  siglos XII-XVIII [en alemán], de Ralf van Führen.  558 páginas. Georg Olms Verlag, 1998.Primer estudio global del tema en el contexto de los cambios económicos e histórico-eclesiásticos durante la época del Renacimiento y del Barroco.



Contexto cristológico
A la inversa, el valor moral de las obras de misericordia debe verse en su contexto cristológico. A esto alude la inscripción al pie, que habla de la redención del pecado y de la culpa por la sangre de Cristo. Se trata de una citación aproximada del canon 13 del decreto del Concilio de Trento sobre el sacramento de la Penitencia (1551). Allí se dice que se puede satisfacer la pena temporal por los pecados a través de limosnas, es decir, también con obras de misericordia, sobre la base de los méritos de Cristo. En la hoja de Goltzius, las obras de misericordia aparecen junto a Cristo debido a este significado soteriológico.

En el mismo sentido hay que entender el paisaje con el martirio de los apóstoles que rodea como fondo a Jesucristo. Su martirio es un testimonio de fe, y a la vez la ofrenda de un sacrificio. El enlazamiento de diversos sacrificios es empleada por Goltzius como figura retórica, pues “es propio de las alabanzas el adornar y amplificar” (Quintiliano, Institutiones oratoriae III, 7, 1). La “amplificación” resulta de la comparación analógica de los sacrificios, que se iluminan mutuamente. Enraizados en Cristo, tienen en común la fuerza que borra los pecados. El quiasmo es también otra figura retórica del arte en Goltzius, una suerte de inversión de la idea de pobreza. La sanación se realiza, por un lado, por la acción caritativa del hombre misericordioso que alivia la pobreza. Por otro lado, resulta de la redención divina, pues Cristo conlleva pacientemente su pobreza. Con ello, el grabado de Hendrick Goltzius une la felicidad humana con la sobrenatural, la sanación corporal con la salvación eterna.

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