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Decretos de canonización: la Madre Teresa de Calcuta será santa el 4 de septiembre

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La Madre Teresa de Calcuta, la monja albanesa fundadora de las Misioneras de la Caridad, será canonizada el próximo domingo 4 de septiembre. El decreto ha sido firmado por el Papa Francisco en el Consistorio ordinario que ha tenido lugar en el Vaticano el 15 de marzo. 

— Giovanni Tridente, Roma

En la misma ocasión han sido oficializadas también las fechas para las canonizaciones de otros 4 futuros santos: el domingo 5 de junio serán elevados a la gloria de los altares el sacerdote polaco Estanislao de Jesús María y la religiosa María Isabel Hesselblad, fundadora de la orden de Santa Brígida. Y el domingo 16 de octubre serán proclamados santos José Sánchez del Río, martirizado en 1929 en México cuando tenía tan sólo 14 años de edad, y José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote muy popular en Argentina de quien el Papa Francisco es muy devoto.

La canonización de la Madre Teresa ya había sido anunciada hace meses como cercana precisamente durante el Jubileo del Misericordia, por el testimonio de servicio a los últimos que ha caracterizado toda su existencia y por su apostolado entre los pobres, los enfermos, y en general los “últimos y olvidados”. Su humildad, no obstante el inmenso bien que ha generado en el mundo, la llevaba a definirse un “pequeño lápiz en las manos de Dios”; la fuerza para este inmenso trabajo caritativo, a menudo en situaciones verdaderamente cercanas al límite de la dignidad humana, la encontraba en la oración. La Madre Teresa será también el primer Premio Nobel (de la Paz, recibido en 1979, cuando en el célebre discurso en Oslo con ocasión de la entrega hizo un conmovedor llamamiento contra el aborto: “Por favor, no destruyáis a los niños, nosotros los acogeremos”) en ser elevado al honor de los altares.

También la historia de María Isabel Hesselblad, fundadora de las “brígidas”, está ligada a los más necesitados; emigrada a América siendo muy joven para ayudar económicamente a la familia, trabajó como enfermera en un gran hospital de Nueva York, y allí conoció la experiencia del dolor y del sufrimiento. Más tarde, en 1904, reconstituyó en Roma la orden de Santa Brígida; durante la segunda guerra mundial dio refugio a muchos hebreos perseguidos y transformó su casa en un oasis de caridad. Hoy es venerada como Madre de los pobres y Maestra del espíritu.

El apostolado del polaco Estanislao de Jesús María se remonta al año 1600, ejercitado como predicador y confesor, hasta la fundación de la Congregación de los Clérigos Menores Marianos, que tiene entre sus finalidades el sufragio por las almas necesitadas del purgatorio.

La figura de José Gabriel del Rosario Brochero remite inmediatamente al primer Papa argentino. Amadísimo por su pueblo, el sacerdote vivió en Argentina entre los siglos XIX y XX, y era conocido como el “sacerdote gaucho” porque –como los ganaderos en su país– recorría sobre una mula distancias inmensas para hacerse cercano a todos. En 2013, con ocasión de su beatificación, Francisco describió su figura como la un pastor con olor a oveja, un sacerdote “que se hizo pobre entre los pobres” y se convirtió en “una caricia de Dios hacia su pueblo”.

Otro nuevo santo de América Latina es José Sánchez del Río, muerto mártir en 1928 con sólo 14 años, durante la revuelta de los “cristeros” contra las persecuciones anticatólicas ordenadas por el entonces presidente mexicano Calles. Capturado por los soldados gubernamentales, no renegó de la fe a pesar de las torturas y maltratos, gritando hasta la muerte: ¡Viva Cristo Rey!”. En su cuerpo se encontraría este escrito: “Querida mamá, me han capturado. Te prometo que en el paraíso prepararé un buen sitio para todos vosotros”, concluyendo: “Tu José muere en defensa de la fe católica por amor de Cristo Rey y de la Virgen de Guadalupe”.

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