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Antecedentes sobre la fraternidad: Inspiración de «Fratelli Tutti»

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La fraternidad es un asunto que siempre ha ocupado a la Iglesia, quien desde sus inicios ha visto en su cabeza, Cristo, al hermano de sus hermanos los hombres. Contamos con varios antecedentes –próximos y remotos– que, de algún modo, habrán inspirado la nueva encíclica «Fratelli Tutti». Nos referimos tanto a las palabras del propio papa Francisco en algunos de sus encuentros o celebraciones litúrgicas, como a ciertos documentos magisteriales.

— Texto Alejandro Vázquez-Dodero

Una encíclica, «Fratelli Tutti«, dirigida a la humanidad entera, al corazón de cada persona, sin que el título “Hermanos todos”, contrariamente a lo que algunos piensan, se refiera solo al hombre y olvide a la mujer. Ese título elegido por el Papa no es más que una cita literal de san Francisco –Admoniciones, 6, 1: FF 155– y que naturalmente no es modificable, como él mismo ha señalado.

Encíclica Lumen Fidei

Lumen Fidei fue publicada el 29 de junio de 2013 por el actual pontífice, y en su punto 54 invita a “volver a la verdadera raíz de la fraternidad”. Una fraternidad que, distintamente a como pretende la modernidad, se refiera a una Padre común, y vaya más allá que la mera construcción de una fraternidad universal entre los hombres basada en la igualdad. 

Encíclica Laudato Si

Publicada el 24 de mayo de 2015, con esa gran pretensión de descubrir la gloria que Dios merece a través de la creación, entre otros propósitos. El Romano Pontífice, refiriéndose a san Francisco de Asís, resalta su consabida comunicación con toda criatura. Él, dice, “entraba en comunicación con todo lo creado (…)”. De hecho se refería a toda criatura con el dulce nombre de “hermana”.

Laudato Si’, al tratar lo que denomina “comunión universal”, y en un alarde integrador del corazón humano, invita a reflexionar acerca de las consecuencias fraternales que tiene el maltrato o indiferencia ante las demás criaturas de este mundo. Llega a afirmar que “todo ensañamiento con cualquier criatura es contrario a la dignidad humana”. Porque, como concluirá el Papa, todos estamos juntos como hermanos y hermanas en una maravillosa peregrinación, “entrelazados por el amor que Dios tiene a cada una de sus criaturas”.

En el capítulo V el Santo Padre se refiere a la conveniencia de un mayor diálogo entre las religiones del mundo, una vez constatado que la mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes. Ello en pro de la construcción de “redes de respeto y de fraternidad”.

Otras referencias magisteriales y pronunciamientos papales

La encíclica Populorum Progressio de san Pablo VI, publicada el 26 de marzo de 1967, trata acerca de la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos.

Entre otras referencias a la fraternidad, dirá que “El hombre debe encontrar al hombre, las naciones deben encontrarse entre sí como hermanos y hermanas, como hijos de Dios. En esta comprensión y amistad mutuas, en esta comunión sagrada, debemos igualmente comenzar a actuar a una para edificar el porvenir común de la humanidad”.

En cuanto a la promoción de la fraternidad señala que “Entre las civilizaciones, como entre las personas, un diálogo sincero es, en efecto, creador de fraternidad”.

En el solemne Te Deum del año 2006 el papa emérito Benedicto XVI convocaba a fomentar “la fuerza transformadora de la amistad social”, expesión ésa – amistad social– usada nuevamente por el papa Francisco y que inspira su nueva encíclica.

Por último, en el viaje apostólico del papa a los Emiratos Árabes Unidos –Abu Dhabi, 3 al 5 de febrero de 2019– firmó junto al Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayyeb, el “Documento sobre la Fraternidad Humana por la paz mundial y la convivencia común”. Fue un hito en el camino del diálogo interreligioso, en el marco de la consideración de que todos somos hermanos, hijos de un mismo Padre.

En consecuencia, a través del diálogo con el mundo de san Pablo VI, el diálogo de paz de san Juan Pablo II y el diálogo de la caridad en la verdad de Benedicto XVI, nos encontramos hoy día en el “diálogo de la amistad” anunciado por Francisco y que no es más que un reflejo de la fraternidad a la que todos estamos universalmente llamados.

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