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Cómo alcanzar la madurez necesaria para casarse

A couple takes a selfie in 2015 in front of the Oxford Street Christmas Lights moments after they switched on in London. People who work with married couples have urged them to make time for each other, especially during the often-stressful Christmas season. (CNS photo/Hannah McKay, EPA) See IRELAND-CHRISTMAS-MARRIAGE-TIME Dec. 13, 2016.
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Son muchos los novios que se preguntan: ¿seré capaz de convivir y entregarme esponsalmente a otra persona y formar una familia? Estas líneas ofrecen algunas pautas para acompañar a los novios y ayudarles a alcanzar una madurez que permita construir el futuro matrimonio sobre cimientos sólidos.

 

Wenceslao Vial

Médico y sacerdote. Docente de psicología y vida espiritual. Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Roma

 

Una señora de edad avanzada que acudía a Misa con sus coetáneas le dijo una vez a su párroco: “No nos hable tanto del divorcio, que nosotras ya no estamos para eso. Si tenemos marido, no lo vamos a dejar ahora”. Ojalá que los recién casados, mujeres y hombres jóvenes, pudieran repetir una afirmación parecida: “Si te he prometido un amor para siempre, no te voy a dejar ahora”. Es el deseo profundo de quien se enamora. No he conocido parejas que se hayan prometido un “te quiero” temporal, un “te quiero” con condiciones: sólo mientras seas joven o mientras estés sano, o hasta que pierdas tu atractivo.

Al “para siempre” se llega por el camino del noviazgo, que es un proceso tan natural y antiguo como el de la madurez. Pero si el proceso de madurez tiene como meta la armonía de la personalidad y, por tanto, no termina, el noviazgo ha de tener un final con dos posibles resultados: o un adiós de buenos amigos, o un “para siempre”… Será un periodo de mutuo conocimiento y atenta comprensión, una etapa para decidir sobre el paso sucesivo, la donación del uno al otro. Como en cualquier evento humano, también en este camino intervienen factores psicológicos y espirituales que pueden determinar su éxito o su fracaso.

Los novios deberán discernir si están en condiciones de compartir un proyecto vital con la otra persona, si están en condiciones de construir juntos una familia.

El objetivo de estas líneas es acompañar a quienes recorren el camino de noviazgo en sus preguntas decisivas: ¿estoy maduro para dar el siguiente paso? ¿Soy capaz de darme a un tú? Empezaremos por recordar algunos aspectos generales de la madurez, para conocer, por así decirlo, la partitura sobre la que se dibuja el crecimiento en el amor, y para advertir las posibles dificultades…

 

 

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