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“Sin la Conferencia Episcopal es incomprensible el recorrido de la Iglesia en España”

El cardenal Blázquez fue reelegido el 12 de marzo de 2014 para un segundo mandato como presidente del episcopado español.

Cincuenta años de las Conferencias Episcopales

• Surgieron del Concilio Vaticano II. En la Constitución Dogmática Lumen Gentium se señalaba que “las Conferencias Episcopales pueden hoy contribuir de múltiples y fecundas maneras a que el sentir colegial lleve a aplicaciones concretas” (n. 23). En los números 37 y 38 de la Declaración Christus Dominus se detalla su naturaleza y funcionamiento.

• “La Conferencia Episcopal, institución de carácter permanente, es la asamblea de obispos de una nación o territorio determinado, que ejercen unidos algunas funciones pastorales respecto de los fieles de su territorio” (c. 447 del Código de Derecho Canónico).

• La primera Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, se celebró del 26 de febrero de 1967 hasta el 4 de marzo. Los primeros estatutos se aprobaron el 27 de febrero. El 1 de marzo tuvo lugar la constitución oficial de la CEE.
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La Conferencia Episcopal Española (CEE) celebra su 50 aniversario. Con ese motivo habrá dos congresos internacionales: uno en junio, sobre la naturaleza e historia de las Conferencias Episcopales; y otro en otoño, sobre Pablo VI, el Papa que las instituyó. Sobre la efeméride y otros temas de actualidad hablamos con el cardenal Ricardo Blázquez Pérez.

— Enrique Carlier

Las Conferencias Episcopales surgen del Concilio Vaticano II, que concluyó el 8 de diciembre de 1965. Sólo dos años después tuvo su inicio la primera Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, que se prolongó desde el 26 de febrero de 1967 hasta el 4 de marzo. Se celebró en la Casa de Ejercicios del Pinar de Chamartín de la Rosa, en Madrid.

Los primeros estatutos se aprobaron el 27 de febrero y quedaron ratificados por la Santa Sede ese mismo año. El 28 de febrero fue elegido primer presidente de la CEE el arzobispo de Santiago, cardenal Fernando Quiroga Palacios. Y el 1 de marzo tuvo lugar la constitución oficial de la CEE.

Sobre este medio siglo de las Conferencias y sobre la Conferencia Española en particular hemos querido dialogar con su presidente, el cardenal Ricardo Blázquez, que también nos ha respondido amablemente, como es habitual en él, a otras cuestiones de actualidad que afectan a  la Iglesia en España.

¿Qué balance hace de estos cincuenta años de vida de las Conferencias episcopales? ¿Han respondido a las expectativas conciliares?
–Hay dos instituciones de la Iglesia nacidas en el ámbito del Concilio Vaticano II, a saber, el Sínodo de los Obispos y las Conferencias Episcopales, que a mi modo de ver han sido muy fecundas en los cincuenta años del post-concilio. Han sido instrumentos muy eficaces para la puesta en marcha del Concilio.

Por lo que se refiere a la Conferencia Episcopal Española, el mismo día en que fue clausurado el Concilio Vaticano II los obispos escribieron una carta, firmada en Roma, donde expresaban su determinación de erigir cuanto antes la Conferencia Episcopal. Fue una pronta decisión que manifestaba la actitud receptiva del Concilio por parte de los obispos de la Iglesia en España.

Desde entonces sus documentos han sido numerosos. La Conferencia ha acompañado constantemente a las diócesis y a sus fieles en la reflexión y la orientación. Sin duda el Concilio fue acertado al crear las Conferencias episcopales, y la nuestra ha estado atenta en cada coyuntura histórica y ha prestado una ayuda muy considerable, que debe ser reconocida y agradecida.

¿Considera que ha calado dentro y fuera de la Iglesia la auténtica naturaleza eclesiológica de las Conferencias, o existe todavía cierta confusión?
–Probablemente la significación eclesiológica de las Conferencias Episcopales no ha sido percibida todavía adecuadamente por muchos. En efecto, yo he recibido cartas de personas que suponían que el Presidente de la Conferencia era el “jefe” de los obispos y con autoridad sobre las diócesis en España. A veces quedan sorprendidos cuando se les responde que sobre los obispos solamente el Papa tiene autoridad; y que en cada diócesis el obispo tiene la responsabilidad de guiarla; y que la Conferencia es una ayuda, si se quiere muy cualificada, para los obispos.

En nuestro caso concreto, ¿ha contribuido eficazmente la Conferencia Episcopal Española a la coordinación de los obispos españoles?
–Mi convicción es que los órganos de la Conferencia Episcopal han actuado con la conciencia de su responsabilidad y del alcance preciso de sus manifestaciones. Ciertamente ha contribuido a promover la unión entre los obispos y la actuación pastoral coordinada de las diócesis. Acogida del Concilio, orientaciones en momentos más complicados, comunión entre los obispos y acción pastoral convergente de todos… en estos y otros puntos ha sido un servicio inestimable el prestado por la Conferencia Episcopal Española. El funcionamiento tanto de la Asamblea Plenaria como de los demás órganos personales y colegiales ha sido, según mi experiencia, correcto. Las actuaciones de la Conferencia en unos momentos habrán sido probablemente más brillantes y en otros más discretas, pero siempre ha actuado cumpliendo su misión.

Los obispos no son por otra parte partidarios de una actuación absorbente de la Conferencia. Reconocen la función de la Conferencia, pero no quieren que invada la responsabilidad a ellos encomendada. Es verdad que en ciertos momentos los desafíos planteados a la Conferencia han sido más urgentes y delicados, a los que se debía responder con prontitud y seriedad.

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